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Insomnio causado por hábitos no deseados
por Mariana Pesce en de 0 a 5, Sueño, pesadillas y terrores nocturnos, Cambiar hábitos
En el caso del insomnio causado
por hábitos no deseados, el
cual representa la
mayoría de los
casos de insomnio, debemos asumir nuestra responsabilidad en el tema y tomar acciones al respecto, aunque pueda resultarnos complicado. Nosotros, como padres, somos responsables de establecer pautas de conducta durante los primeros años de vida. Las pautas de sueño se incluyen dentro de las mismas ya que resultan fundamentales para una vida cotidiana saludable.
El ser muy permisivos, el ser incongruentes con los horarios (por ej: uno de los progenitores le indica que debe acostarse a las ocho y el otro le permite quedarse hasta las doce).
En este caso, la mejor opción conocida está basada en la reeducación de conductas…esto quiere decir...en una modificación directa de los hábitos. Existen algunos autores que han tratado el tema, creando consejos y métodos que sirvan como guía para los responsables adultos. Uno de los más conocidos es el método Ferber, el cual va detallando pasos y acciones que colaboren a un cambio en la modalidad de sueño del niño.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es lo que se conoce como “higiene del sueño”. La misma comprende todos aquellos aspectos que, aplicados a la vida cotidiana de la persona, pueden facilitar un buen dormir:
-mantener una dieta saludable (aquí incluimos dos aspectos: ingerir alimentos apropiados que prevengan el insomnio y evitar consumir cualquier producto que pueda ser estimulante),
-realizar ejercicio físico de forma regular
-intentar descansar en lugares donde la temperatura no sea extremadamente calurosa o extremadamente fría.
-realizar alguna técnica de relajación, la cual predispondrá al niño en un estado de tranquilidad y le facilitará conciliar el sueño.
-evitar realizar actividades que puedan excitarlo antes de acostarse (por ej: utilizar la computadora, jugar a los videojuegos, ver mucha televisión)
Sin embargo, aquí no se agotan los recursos. Existen detalles pequeños, que trataremos en otro artículo, que también pueden colaborar de forma efectiva para combatir o prevenir el insomnio.

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Nuestro hijo nunca ha dormido bien y, desde el día de su nacimiento, ha manifestado dificultades para dormir tranquilo. ¿Qué nos indica esto? ¿Podemos hacer algo al respecto?
En el caso del insomnio causado
por hábitos no deseados, el
cual representa la
mayoría de los casos de insomnio, debemos asumir nuestra responsabilidad en el tema y tomar acciones al respecto, aunque pueda resultarnos complicado. Nosotros, como padres, somos responsables de establecer pautas de conducta durante los primeros años de vida. Las pautas de sueño se incluyen dentro de las mismas ya que resultan fundamentales para una vida cotidiana saludable.
El ser muy permisivos, el ser incongruentes con los horarios (por ej: uno de los progenitores le indica que debe acostarse a las ocho y el otro le permite quedarse hasta las doce).
En este caso, la mejor opción conocida está basada en la reeducación de conductas…esto quiere decir...en una modificación directa de los hábitos. Existen algunos autores que han tratado el tema, creando consejos y métodos que sirvan como guía para los responsables adultos. Uno de los más conocidos es el método Ferber, el cual va detallando pasos y acciones que colaboren a un cambio en la modalidad de sueño del niño.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es lo que se conoce como “higiene del sueño”. La misma comprende todos aquellos aspectos que, aplicados a la vida cotidiana de la persona, pueden facilitar un buen dormir:
-mantener una dieta saludable (aquí incluimos dos aspectos: ingerir alimentos apropiados que prevengan el insomnio y evitar consumir cualquier producto que pueda ser estimulante),
-realizar ejercicio físico de forma regular
-intentar descansar en lugares donde la temperatura no sea extremadamente calurosa o extremadamente fría.
-realizar alguna técnica de relajación, la cual predispondrá al niño en un estado de tranquilidad y le facilitará conciliar el sueño.
-evitar realizar actividades que puedan excitarlo antes de acostarse (por ej: utilizar la computadora, jugar a los videojuegos, ver mucha televisión)
Sin embargo, aquí no se agotan los recursos. Existen detalles pequeños, que trataremos en otro artículo, que también pueden colaborar de forma efectiva para combatir o prevenir el insomnio.

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prácticamente imposible,
embargo, lejos de agotarse, esta cuestión es tan amplia, que hoy nos dedicaremos a una nueva subcategoría: el ciberacoso escolar o cyberbullying. Esta es una modalidad diferente en la que se presenta el ya conocido acoso escolar, surgida en los últimos años. Se da entre menores, usualmente adolescentes que oscilan entre los 13 y 14 años, y que son pares en la escuela.
Con la frase anterior queremos resaltar que, difícilmente, existe en los niños muy pequeños que tengan una intención real de dañar al otro. La agresión infantil suele estar más relacionada con un sentimiento de desborde o descontrol interno o, simplemente, con el proceso de conocimiento y descubrimiento de los propios impulsos y capacidades físicas. Por eso mismo, es tan frecuente ver niños pequeños que juegan a ver “quién es más fuerte”, o “quién es más rápido” y, de esa forma, se van probando a ellos mismos.
Ahora bien, si un hábito específico está repercutiendo negativamente en la vida cotidiana del niño, si se da de forma muy frecuente o de forma casi obsesiva, sugerimos consultar a un profesional.
Estas situaciones generan que se desvirtúe el verdadero valor de los alimentos. La comida no sólo es combustible para el organismo, sino que en su elaboración, se constituye como un gesto de amor y como un motivo de encuentro.
mientras que los niños de su edad aún se divertían con autitos o con una pelota. Actualmente, esa moda ha cambiado y ya no nos sorprende ver a niños incluso mucho más pequeños jugando con una PC, un teléfono último modelo o alguna consola de videojuegos.
Lo ideal es que al año, año y medio el niño deje de usar “las cosas de bebé”. Algunos padres optan por un retiro progresivo, y otros, por un retiro abrupto. Qué método utilizar, está en cada padre y en cada niño, lo que sí es importante es no echarse atrás en la decisión, ya que genera confusión.
más frecuentes. Es un desorden del sueño y se presenta como una dificultad manifiesta para conciliar sueño o para mantenerlo. Por lo tanto, puede suceder que el niño no pueda dormirse solo o que, tras despertarse, no pueda volver a conciliar el sueño; o que tenga frecuentes despertares nocturnos. Los sueños suelen ser muy superficiales y la cantidad de horas de descanso mucho menor a la esperable para su edad.
Es importante que los padres entiendan que el cuarto se constituye en un lugar de refugio, en donde el adolescente puede desplegar su interioridad y manifestar sus gustos y preferencias. El cuarto de un adolescente está repleto de objetos y cosas que lo identifican: pósters de sus ídolos, fotos de sus amigos, CDS de su música favorita, etc.