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martes, 9 febrero 2010

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Insomnio causado por hábitos no deseados

por Mariana Pesce en , , ,

Nuestro hijo nunca ha dormido bien y, desde el día de su nacimiento, ha manifestado dificultades para dormir tranquilo. ¿Qué nos indica esto? ¿Podemos hacer algo al respecto?

En el caso del insomnio causado
por hábitos no deseados, el
cual representa la mayoría de los
casos de insomnio, debemos asumir nuestra responsabilidad en el tema y tomar acciones al respecto, aunque pueda resultarnos complicado. Nosotros, como padres, somos responsables de establecer pautas de conducta durante los primeros años de vida. Las pautas de sueño se incluyen dentro de las mismas ya que resultan fundamentales para una vida cotidiana saludable.

El ser muy permisivos, el ser incongruentes con los horarios (por ej: uno de los progenitores le indica que debe acostarse a las ocho y el otro le permite quedarse hasta las doce).

En este caso, la mejor opción conocida está basada en la reeducación de conductas…esto quiere decir...en una modificación directa de los hábitos. Existen algunos autores que han tratado el tema, creando consejos y métodos que sirvan como guía para los responsables adultos. Uno de los más conocidos es el método Ferber, el cual va detallando pasos y acciones que colaboren a un cambio en la modalidad de sueño del niño.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es lo que se conoce como “higiene del sueño”. La misma comprende todos aquellos aspectos que, aplicados a la vida cotidiana de la persona, pueden facilitar un buen dormir:
-mantener una dieta saludable (aquí incluimos dos aspectos: ingerir alimentos apropiados que prevengan el insomnio y evitar consumir cualquier producto que pueda ser estimulante),
-realizar ejercicio físico de forma regular
-intentar descansar en lugares donde la temperatura no sea extremadamente calurosa o extremadamente fría.
-realizar alguna técnica de relajación, la cual predispondrá al niño en un estado de tranquilidad y le facilitará conciliar el sueño.
-evitar realizar actividades que puedan excitarlo antes de acostarse (por ej: utilizar la computadora, jugar a los videojuegos, ver mucha televisión)

Sin embargo, aquí no se agotan los recursos. Existen detalles pequeños, que trataremos en otro artículo, que también pueden colaborar de forma efectiva para combatir o prevenir el insomnio.


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lunes, 8 febrero 2010

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Ciberacoso escolar: algunos consejos

por Mariana Pesce en , , ,

Atender discretamente a lo que nuestros hijos hacen, sin espiarlos. Los niños o adolescentes acosados suelen sentirse avergonzados y/o irritables. La sutileza y la confianza suele ser buenos aliados.

Si bien puede parecer que la tarea de controlar este
tipo de actividades es prácticamente imposible,
hay algunos recaudos que podemos tomar al respecto:

-Lo fundamental es mostrarse abiertos con los hijos para hablar sobre el tema. Si bien el ordenador puede no resultar de tu actividad favorita, es bueno que puedas escuchar a tu hijo o incluso entablar conversaciones respecto a Internet y a sus hobbies o sus páginas web preferidas.

-En lo posible, se recomienda que el ordenador no se encuentre dentro de la habitación del usuario, sino en algún espacio compartido en el hogar. Los adolescentes buscan privacidad y es comprensible pero podemos enseñarles a encontrar su privacidad en otras áreas e intereses. Y, de esa forma, podremos tener mayor conocimiento sobre las actividades del niño y/o adolescente. Es bueno ayudar a los hijos a comprender la importancia de mantener su vida privada como tal y no facilitar espacios compartidos a aquellas personas con las que no haya una confianza plena.

-Existen algunos programas destinados exclusivamente a prevenir y atacar el cyberbullying, tales como Ciberguardián y Family protection.

-También encontramos páginas web dedicadas exclusivamente a este tema: internetsinacoso.com y protegeles.com, donde se pueden hallar consejos prácticos y líneas guías para tomar acciones concretas.

-Por último si, como padre, has descubierto que tu hijo está siendo víctima de algún tipo de acoso, no dudes en recolectar todas las evidencias que encuentres y reportar y consultar a los lugares destinados para tal fin.

Recordemos que el tema que venimos tratando es el ciberacoso escolar. Por lo tanto, a diferencia de un acoso común, suele darse entre dos menores y que, usualmente, comparten algún ámbito, ya sea escolar, deportivo, de intereses, etc. Por este motivo, las acciones que tomemos deben apuntar no solo a aconsejar a nuestros hijos y cuidarlos, sino también a realizar las denuncias a las autoridades correspondientes (ej: directivos de un colegio, coordinador del grupo de futbol, gabinete escolar, etc).


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viernes, 5 febrero 2010

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Ciberacoso escolar o Ciberbullying: ¿qué es?

por Mariana Pesce en , ,

Para los adolescentes, el mundo virtual puede resultar tan o más importante que el mundo real. No existe para ellos una verdadera diferenciación entre lo que sucede detrás del monitor y lo que no.

Ya hemos tratado, previamente, el tema del acoso
escolar o bullying. Sin embargo, lejos de agotarse, esta cuestión es tan amplia, que hoy nos dedicaremos a una nueva subcategoría: el ciberacoso escolar o cyberbullying. Esta es una modalidad diferente en la que se presenta el ya conocido acoso escolar, surgida en los últimos años. Se da entre menores, usualmente adolescentes que oscilan entre los 13 y 14 años, y que son pares en la escuela.
A través del ciberbullying, se busca humillar, molestar, intimidar, amenazar, ridiculizar, insultar a un compañero, utilizando medios electrónicos y de comunicación (ej: mensajes de texto, mails, chat, blogs, páginas web, etc).
De esta forma, el clásico acoso escolar ha ido quedando cada vez menos acotado al espacio áulico, y se ha ido expandiendo a cualquier lugar, momento y situación. Solo es necesario que el acosador y el acosado cuenten con algún medio que los ponga en contacto, voluntaria o involuntariamente. Un ordenador o un celular son suficientes para iniciar la cadena. Y, lo que agrava la situación es que, mediante el nivel de conocimiento y uso de la tecnología que tienen los jóvenes en la actualidad, la información es compartida no solo entre acosador-acosado, sino también con terceros; o, directamente, puesta a disposición de cualquiera que quiera verla.
Como bien mencionamos en la entradilla, los adolescentes viven el mundo virtual como si fuera real. Es así que las víctimas de esta situación pueden sufrir numerosas consecuencias psicológicas y emocionales; ya que, en poco difiere la modalidad del acoso tradicional. Baja autoestima, depresión, angustia, actitudes auto o heteroagresivas, problemas de relación o de adaptación con pares, etc. son solo algunos de los síntomas visibles de este tipo de actividades.
Próximamente veremos cuáles son las opciones y recaudos que nosotros, como adultos responsables, podemos tomar al respecto.
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jueves, 4 febrero 2010

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Niños que pegan: ¿violencia o llamado de atención?

por Mariana Pesce en , ,

Para comprender qué le sucede a un niño que pega, debemos primero aclarar que la agresividad, tal como la conocemos en los adultos, no es aplicable de la misma forma a los niños.

Con la frase anterior queremos resaltar que, difícilmente, existe en los niños muy pequeños que tengan una intención real de dañar al otro. La agresión infantil suele estar más relacionada con un sentimiento de desborde o descontrol interno o, simplemente, con el proceso de conocimiento y descubrimiento de los propios impulsos y capacidades físicas. Por eso mismo, es tan frecuente ver niños pequeños que juegan a ver “quién es más fuerte”, o “quién es más rápido” y, de esa forma, se van probando a ellos mismos.
Anteriormente, hemos visto cuándo podemos considerar como “normal” o “esperable” que un niño pegue.

Ahora bien, ¿qué sucede si el niño pega en momentos o edades no esperadas?
Lo primero que nos preguntamos: ¿Cuáles son los motivos por los que un niño puede reaccionar a través de la violencia?
Como ya hemos mencionado, este tipo de expresiones suelen reflejar un llamado de atención que, a su vez, nos puede estar indicando varias cosas:
-una forma de incitar al otro a jugar o a continuar jugando (el adulto venía jugando con el niño y decide interrumpir el juego. El niño se enoja y, en lugar de expresar su ira o decepción de forma oral, lo hace con el lenguaje corporal)
-una imitación de comportamientos (de comportamientos de adultos, de compañeros, de dibujos animados, etc)
-la agresión como síntoma; como expresión de una problemática o algo que no puede ponerse en palabras.

Más adelante veremos cómo podemos actuar los adultos en estas situaciones.
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miércoles, 3 febrero 2010

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Hábitos no deseados en los niños: qué hacer y cuándo consultar

por Mariana Pesce en , ,

Una costumbre no deseada no modificada a tiempo puede persistir en la vida adulta, generándole a la persona numerosos inconvenientes en su adaptación y en su vida personal y social.

Ya hemos mencionado anteriormente los posibles
orígenes de las costumbres. Ahora bien, si un hábito específico está repercutiendo negativamente en la vida cotidiana del niño, si se da de forma muy frecuente o de forma casi obsesiva, sugerimos consultar a un profesional.

¿Qué podemos hacer ante estas actitudes?
Como primer intento, podemos expresar claramente y sin regañar que esa actitud determinada no nos agrada, explicar el porqué no es una conducta socialmente aceptada y preguntarle si cree que podría dejar de actuar de esa manera. De esta forma, le estamos dejando saber lo que pensamos y sentimos pero también lo hacemos partícipe de la situación y le damos la posibilidad de corrección. El preguntarle si se considera capaz de dejar de actuar así le otorga al niño un crédito especial. Se le demuestra que creemos que "el o ella es capaz de hacerlo".
Al mismo tiempo que se le pide que abandone, debemos darle otras acciones alternativas.
Si nuestro hijo muestra un cambio real o un esfuerzo por modificar su actitud, debemos reconocer el mismo, ya sea con una palabra, con un gesto o con algo que el niño desee. Esto puede convertirse en un buen incentivo para lograr continuidad en el comportamiento.
El castigo o la ridiculización, por el contrario, probablemente solo harán que el comportamiento empeore o persista.

Finalmente, es importante recordar que cualquier hábito, ya sea “deseable” o “no deseable”, es un comportamiento adquirido e incorporado. Por lo tanto, implica cierto grado de costumbre y, tal como requirió tiempo para ser adquirida, necesitará de un tiempo para ser reemplazada. La paciencia y constancia son dos elementos fundamentales para ayudarlo al cambio.
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martes, 2 febrero 2010

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Padres que negocian con la comida

por Romina Tocci en , , , ,

La comida puede perder su verdadero valor y convertirse en un objeto de chantaje o negociación o con los hijos. Beneficios y castigos a la hora de comer...


Muchos padres utilizan la comida como un recurso para lograr que sus hijos se porten bien o simplemente hagan determinadas cosas. Un padre con esta actitud, le diría a su hijo: “Lucas, si te portas bien, te doy otra porción de torta”.
De esta forma, la comida se transforma en un beneficio que se otorga sólo si el niño se comporta correctamente.

A la inversa, la comida también puede quitarse como castigo por el mal comportamiento de los hijos. Son los casos en que los padres envían a los niños a la cama sin comer o que no les dan postre o golosinas, porque han tenido una mala conducta. En este caso la prohibición de comer aparece como una sanción para el niño.

Estas situaciones generan que se desvirtúe el verdadero valor de los alimentos. La comida no sólo es combustible para el organismo, sino que en su elaboración, se constituye como un gesto de amor y como un motivo de encuentro.

Si los padres negocian con la comida con sus hijos, otorgándola como un beneficio o quitándola como un castigo, le arrebatan su valor de amor y de encuentro.

Además, la motivación para que el niño tenga un buen comportamiento queda solamente asociada con una ración más de alimento o con el derecho a comer el postre. Así, se desdibujan los motivos verdaderos por los cuales es importante el buen comportamiento y obedecer a los padres.

Que la comida sea alimento, amor y motivo de encuentro y no un objeto que sirva para negociar o chantajear a nuestros hijos...
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lunes, 1 febrero 2010

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La edad para jugar con juguetes...

por Mariana Pesce en , , ,

¿Dónde han quedado la rayuela, el balero, las cañicas? ¿Acaso la playstation es mejor que los autitos y las muñecas? ¿Cómo juegan los niños hoy en día?

Años atrás, veíamos a niñas de diez u once años
jugando encantadas con muñecas, mientras que los niños de su edad aún se divertían con autitos o con una pelota. Actualmente, esa moda ha cambiado y ya no nos sorprende ver a niños incluso mucho más pequeños jugando con una PC, un teléfono último modelo o alguna consola de videojuegos.

El éxito de los juguetes tecnológicos ha relegado el lugar de otros juguetes tradicionales. Incluso los momentos de esparcimiento y juego se han acortado en la infancia, cediendo espacio a otro sinfín de actividades complementarias al colegio. Este cambio, en parte, es una especie de imposición social. Los chicos de hoy en día crecen rodeados de un mundo en constante avance tecnológico, con una influencia primordial de los medios de comunicación. Es una exigencia para crecer más rápidamente. Año tras año, vemos como los chicos dejan cada vez más pronto los juguetes y se adentran en el mundo de la electrónica, con todas las ventajas y desventajas que esto conlleva. Como sabemos, este tipo de actividades incentivan la pasividad, pueden dificultar la comunicación y la sociabilidad, y muchos de ellos no enseñan la competencia sana e inducen a la reacción violenta. Sin embargo, es importante aclarar que no todos los juguetes tecnológicos son malos. Hay algunos que ofrecen un espacio para la creatividad y el aprendizaje.

Un tema aparte es el de la exposición: a muchas niñas y niños les da vergüenza el jugar con juguetes más tradicionales delante de sus compañeros, ya que pueden ser considerados como anticuados o ridículos.

El mejor consejo es que, como adultos, incentivemos a los niños a desarrollar la actividad fundamental de la infancia: el juego. Ese espacio que les permite expresarse, crear, aprender, compartir, apreciarse, respetar y disfrutar.
Es importante respetar el tiempo interno de los chicos, y ayudarlos para que atraviesen y cierren etapas evolutivas. De esta forma, colaboraremos a evitar futuros trastornos y patologías. También es fundamental no ceder a todas las peticiones y, menos, a los caprichos infantiles. Si bien es bueno dejarlos elegir y expresar sus gustos, también debemos orientarlos en sus elecciones.
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viernes, 29 enero 2010

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Madres que tratan a sus hijos como bebés

por Romina Tocci en , , , ,

¿En qué momento el bebé se convierte en niño? ¿Cómo acompañarlo en este periodo madurativo tan importante, sin ser freno en su desarrollo? Reflexionemos al respecto...


Aceptar el crecimiento de los hijos puede resultar muy difícil para algunos padres, porque los niños mayores son más independientes y requieren de una atención distinta a la que recibían siendo bebés, y porque el crecimiento implica el paso del tiempo que no muchos padres aceptan de buen grado.

Los padres que se sienten así -inconcientemente- frenan el desarrollo de sus hijos y los mantienen como bebés. Por ejemplo, no le quitan a tiempo los pañales, la mamadera, el chupete y la cuna. Como resultado el niño demora su maduración y sigue actuando como bebé, conformando el deseo de sus padres.


Lo ideal es que al año, año y medio el niño deje de usar “las cosas de bebé”. Algunos padres optan por un retiro progresivo, y otros, por un retiro abrupto. Qué método utilizar, está en cada padre y en cada niño, lo que sí es importante es no echarse atrás en la decisión, ya que genera confusión.

Si se retira la mamadera y no se desea hacerlo de un día para el otro, se puede tener unos días de adaptación (periodo corto). Pero bajo ningún punto de vista se deberá volver a la misma “porque el niño no se adapta al nuevo sistema”. Si se conciente su pedido será como decirle: “está bien, puedes seguir siendo un bebé el tiempo que quieras”.

A veces la negación del niño en dejar ciertos hábitos de bebé, no es más que la expresión de la negación de sus padres respecto de su crecimiento y maduración. Los padres se agarran de este negativismo con la falsa creencia de que “todavía no es el momento” y conservan, así, cosas de un pasado no muy lejano, que no se corresponden con la edad evolutiva del niño.

Entonces, no retroceder ante los cambios de los hijos, y siempre incentivarlos y acompañarlos en cada etapa de sus vidas.
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jueves, 28 enero 2010

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Insomnio infantil: definición y causas

por Mariana Pesce en , , ,

Se calcula que, aproximadamente, un 30% de los niños padecen insomnio. El número resulta alto y, aunque parezca un trastorno poco nocivo, puede tener muchas y variadas consecuencias en el infante.

El insomnio en niños es una de
las consultas médicas y psicológicas
más frecuentes. Es un desorden del sueño y se presenta como una dificultad manifiesta para conciliar sueño o para mantenerlo. Por lo tanto, puede suceder que el niño no pueda dormirse solo o que, tras despertarse, no pueda volver a conciliar el sueño; o que tenga frecuentes despertares nocturnos. Los sueños suelen ser muy superficiales y la cantidad de horas de descanso mucho menor a la esperable para su edad.

En los primeros meses de vida, es completamente normal y esperable que el ritmo de sueño del bebé sea desorganizado, interrumpido e inconstante. Sin embargo, a partir de los seis meses de edad, el patrón de sueño debería estar más establecido. Si detectamos que, tras esta edad, el niño requiere de excesivo tiempo para quedarse dormido (más de 45 minutos y al menos dos veces por semana) o si se despierta sin poder dormirse nuevamente, al menos una vez por semana, entonces podemos considerar que sufre de insomnio.

Las consecuencias de este trastorno del sueño, a corto y/o mediano plazo, pueden ser varias: irritabilidad, cambios bruscos del estado del ánimo, agresividad, dependencia, fatiga constante, hiperactividad, ansiedad, inseguridad, incapacidad para concentrarse o recordar cosas, letargo. Si esto no se modifica oportunamente, a largo plazo pueden producirse alteraciones permanentes en el patrón de sueño que afectarán continuamente el estilo de vida del individuo.

Las causas del insomnio pueden ser variadas: hábitos no deseados, causas psicológicas, síntomas psicofisiológicos, síntoma a causa de una alergia, insomnio por alguna alteración neurológica, etc. Las dos primeras son las más usuales; siendo la adquisición de hábitos indeseados mucho más predominante. Lo que se produce, entonces, es una alteración del ritmo biológico.
Próximamente, veremos de qué manera podemos prevenir o tratar el insomnio infantil y ayudar, de esta forma, a que nuestro hijo se desarrolle sanamente.
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miércoles, 27 enero 2010

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El cuarto de los adolescentes: ¿Prohibido entrar?

por Romina Tocci en , , , ,

El cuarto de tu hijo adolescente está sucio y desordenado, y encima te prohíbe entrar. ¡Padres no se alarmen! Es una etapa normal por la que todo adolescente pasa.


El cuarto del niño pequeño, que los padres solían manejar y ordenar a su gusto, se convierte en un territorio de acceso restringido, cuando ese niño se transforma en un adolescente.

Los adolescentes necesitan su propio espacio e intimidad, y lo hacen saber a cada rato. Los padres luchan en vano para que mantengan el cuarto limpio y ordenado, siendo lo prevalente el desorden y la ropa tirada.

Es importante que los padres entiendan que el cuarto se constituye en un lugar de refugio, en donde el adolescente puede desplegar su interioridad y manifestar sus gustos y preferencias. El cuarto de un adolescente está repleto de objetos y cosas que lo identifican: pósters de sus ídolos, fotos de sus amigos, CDS de su música favorita, etc.

Es común que el adolescente permanezca varias horas encerrado en su cuarto sin hacer nada, dirían sus padres. Hay que respetar esos momentos de soledad e intimidad. Esto no significa que no deban inculcarle el orden y la limpieza, pero sin intromisiones. No hay nada que moleste más a un adolescente que descubrir a sus padres tocando y revisando sus cosas personales. Lo sienten como una invasión.

Recordemos que el adolescente se encuentra en la difícil tarea de constituirse como un sujeto diferente a sus padres, con sus propios gustos y sus propias cosas. Por lo tanto, no es raro encontrar la prohibición por parte de ellos, verbal o escrita, de la entrada a su cuarto. Este es su territorio y lo que hay allí dentro se constituye como propio, ajeno al control, a la manipulación y hasta, a veces, al conocimiento de los padres.
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