Niños superdotados: ¿qué podemos hacer como padres?
Nuestra participación activa en la crianza y desarrollo de un hijo superdotado es tan importante como lo es en la de cualquier niño para que pueda encontrar su felicidad.
Lo primero que es necesario es
distinguir entre precocidad y/o
capacidad elevada y
superdotación. Muchas veces, y generalmente inducidos por nuestro orgullo y amor paternos, vemos todas las actitudes de nuestros hijos como índices de una capacidad fuera de lo común. Sin embargo, es importante no apresurarnos afirmando que nuestro hijo es superdotado y actuando en consecuencia, por dos motivos principales: por un lado, porque, como consecuencia de una suposición, podríamos presionarlo o alentarlo a hacer cosas para las que no se encuentra mental ni físicamente preparado y, por otro, porque estaremos depositando en el y en nosotros mismo expectativas que no serán cumplidas y, por lo tanto, generarán un círculo de frustración que puede tener efectos negativos en nuestro hijo y en la dinámica familiar.Una vez que sabemos efectivamente que nuestro hijo es superdotado, comienza un nuevo camino. Algunos padres, se sienten orgullosos y felices por esta características especial que presenta su hijo/a, mientras que otros se sienten incómodos o preocupados al respecto, sobre todo por el desconocimiento y los temores que siempre despierta lo diferente. Por eso, es fundamental que trabajemos en informarnos y en aceptar esta condición como parte natural y potencialmente positiva.
Es imprescindible la estimulación temprana. Esto quiere decir, proveerles herramientas y darles los espacios adecuados para que puedan ir desarrollando plenamente sus capacidades, pero sin apuros, presiones ni exigencias.
Los niños superdotados tienen muchos intereses y necesidades intelectuales, por lo que es aconsejable que se los acompañe y se los ayude a encontrar material adecuado para explayarlas adecuadamente. También es importante compartir con ellos sus momentos de investigación.
Generalmente son niños muy curiosos y expresan esta curiosidad permanentemente, por lo que la paciencia en los cuestionamientos y preguntas es un ingrediente necesario en estas familias.
Otro punto a tener en cuenta es trabajar en conjunto los aspectos emocionales; sobre todo aquellos relacionados con las relaciones vinculares, la autoexigencia y la tolerancia a la frustración. No ser nosotros mismos sobre exigentes con ellos, en lo que respecta a su rendimiento y desempeño.
Nunca debemos olvidar, principalmente si tenemos otros hijos que no son superdotados es que, como cualquier otro niño, el niño superdotado necesita de reconocimiento y aliento. Que sea capaz no quiere decir que no necesite de los mismos cuidados, atenciones y mimos que cualquier otro de su edad.

conductas. Profundicemos tres de ellos, que suelen ser los más frecuentes:
enumeraremos a continuación:
rimera vez en una escuela y, por lo tanto, comienzas las dudas, ansiedades, inseguridades sobre qué establecimiento escoger. 
actividades que, usualmente, no podríamos compartir.
respeto, es a través de ejemplos cotidianos y gráficos. Podemos comenzar mostrándole cómo se diferencian las actitudes del ser humano cuando está solo y cuando está acompañado por tras personas. 


- ¿Nos ha llamado algo así como desempleadas o paradas? o ¿que no tenemos nada mejor que hacer que estar aquí?.
a sus hijos y las que trabajan fuera de casa dicen que ellas tienen una profesión y que no son unas mantenidas.