¿Niños desordenados o creativos?
de 6 a 11, Estimulando a tu hijo, Creatividad, Psicología
¿Qué es la prolijidad?
Un cuaderno realizado con esmero parece ser aquel subrayado, sin borrones. Un alumno desaseado trae el cabello de tal o cual modo y la mochila incompleta.
Estos supuestos son necesarios en la educación infantil pero es importante observar algunos parámetros y situaciones donde el barullo es necesario. La creatividad se expresa desordenadamente, desorden productivo a partir de la búsqueda de una nueva disposición que se está creando.
Existe un revuelo, resultado de cierta libertad de organizar o pensar para luego encauzarse en algún modo de orden.
Los niños son descuidados cuando comienzan a escribir o usar alguna habilidad (preparar su bolso para la escuela o el deporte, por ejemplo) y es parte del proceso que se irá mejorando con la reiteración.
A veces se considera desprolijo a un niño que no cumple con los cánones pero habrá que preguntarse si estas exigencias se ajustan a su edad y posibilidades.
También los chicos se equivocan más a menudo cuando se los presiona. Eso lleva a que el cuaderno tenga mala apariencia.
Respecto al desarreglo en la ropa es importante advertir que los niños no tienen la misma representación que los padres sobre la inadecuación de la vestimenta para algunas situaciones; esto lo irá recibiendo del señalamiento del adulto. Otras veces, el descuido es resultado de la inexperiencia en el vestirse.
¿Cómo transmitirles ciertas pautas?
• A todo pequeño hay estimularlo en una organización básica. Para ello deben poseer elementos adecuados. En lo que respecta al colegio, por ejemplo, si no cuentan con una regla difícilmente podrán trazar una línea recta.
• Para aprender a hacer sus tareas, vestirse o jugar precisan cierta formación que debe ser paulatina y adecuada a la edad para ganar en grado de complejidad conforme van creciendo.
• Es importante detectar cuáles son los parámetros familiares de minuciosidad. Algunas personas son más estrictas y están más atentas a las fallas.
• Los padres deben tolerar la imperfección en las tareas delegadas. Si el hijo hace algo y están rehaciéndolo inmediatamente por encima de él le trasmiten un mensaje de desvalorización equivalente a “no haces nada bien” implícita o explícitamente.
• Hay una desorganización sinónimo de libertad. En algunas actividades lo importante es que estén realizadas y el procedimiento es personal ya que no afecta al resultado. A ciertos padres esto les molesta y pretenden que los críos lleguen “a su manera” y por ello los tildan de poco meticulosos.
• El legítimo derecho a actuar espontáneamente conlleva desperfectos que deben respetarse en la medida que son fruto de la improvisación.
La desprolijidad puede resultar conflictiva cuando viene de la mano de la destrucción. Allí donde el pequeño arruina todo lo que hace, pierde sus pertenencias a menudo o se desconecta de la realidad (vestirse con un pantalón corto en temperaturas bajo cero). Situaciones de este tipo marcan problemas para el cuidado de si mismo o sus pertenencias y transmiten que el niño está teniendo alguna dificultad que se expresa de forma dañina para él.
Para crecer los chicos precisan contrastes. Limpio-sucio, orden-desorden, prolijo-desprolijo. En general los adultos poseen algunos criterios sobre como deben ser las cosas.
¿Qué es la prolijidad?

Un cuaderno realizado con esmero parece ser aquel subrayado, sin borrones. Un alumno desaseado trae el cabello de tal o cual modo y la mochila incompleta.
Estos supuestos son necesarios en la educación infantil pero es importante observar algunos parámetros y situaciones donde el barullo es necesario. La creatividad se expresa desordenadamente, desorden productivo a partir de la búsqueda de una nueva disposición que se está creando.
Existe un revuelo, resultado de cierta libertad de organizar o pensar para luego encauzarse en algún modo de orden.
Los niños son descuidados cuando comienzan a escribir o usar alguna habilidad (preparar su bolso para la escuela o el deporte, por ejemplo) y es parte del proceso que se irá mejorando con la reiteración.
A veces se considera desprolijo a un niño que no cumple con los cánones pero habrá que preguntarse si estas exigencias se ajustan a su edad y posibilidades.
También los chicos se equivocan más a menudo cuando se los presiona. Eso lleva a que el cuaderno tenga mala apariencia.
Respecto al desarreglo en la ropa es importante advertir que los niños no tienen la misma representación que los padres sobre la inadecuación de la vestimenta para algunas situaciones; esto lo irá recibiendo del señalamiento del adulto. Otras veces, el descuido es resultado de la inexperiencia en el vestirse.
¿Cómo transmitirles ciertas pautas?
• A todo pequeño hay estimularlo en una organización básica. Para ello deben poseer elementos adecuados. En lo que respecta al colegio, por ejemplo, si no cuentan con una regla difícilmente podrán trazar una línea recta.
• Para aprender a hacer sus tareas, vestirse o jugar precisan cierta formación que debe ser paulatina y adecuada a la edad para ganar en grado de complejidad conforme van creciendo.
• Es importante detectar cuáles son los parámetros familiares de minuciosidad. Algunas personas son más estrictas y están más atentas a las fallas.
• Los padres deben tolerar la imperfección en las tareas delegadas. Si el hijo hace algo y están rehaciéndolo inmediatamente por encima de él le trasmiten un mensaje de desvalorización equivalente a “no haces nada bien” implícita o explícitamente.
• Hay una desorganización sinónimo de libertad. En algunas actividades lo importante es que estén realizadas y el procedimiento es personal ya que no afecta al resultado. A ciertos padres esto les molesta y pretenden que los críos lleguen “a su manera” y por ello los tildan de poco meticulosos.
• El legítimo derecho a actuar espontáneamente conlleva desperfectos que deben respetarse en la medida que son fruto de la improvisación.
La desprolijidad puede resultar conflictiva cuando viene de la mano de la destrucción. Allí donde el pequeño arruina todo lo que hace, pierde sus pertenencias a menudo o se desconecta de la realidad (vestirse con un pantalón corto en temperaturas bajo cero). Situaciones de este tipo marcan problemas para el cuidado de si mismo o sus pertenencias y transmiten que el niño está teniendo alguna dificultad que se expresa de forma dañina para él.
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