Adolescentes y libros... ¿Misión imposible?
de 12 a 17, Hábito de lectura, Estimulando a tu hijo, Psicología
Adolescentes hay de todo tipo, de diversas maneras todos
atraviesan la etapa de
‘adolecer’: se deprimen,
se hiperactivan, bordean el límite, se inhiben, etc, etc, etc.
Muchos sostienen, de los que saben del mercado editorial, que hoy se lee mucho menos. Ergo, los adolescentes leen mucho menos.
En otro artículo indagamos en cómo leerles a sus niños mejora el vínculo entre ambos, además de varios otros beneficios, pero... ¿qué sucede cuando se llega a la adolescencia?
Algo está claro, si de niños eran lectores, serán con muchas probabilidades adolescentes lectores, tal vez la rebeldía pase por el tipo de lecturas, pero algo es seguro: alguien que ha descubierto la magia de los libros jamás los abandonará por completo.
Ahora bien, la dificultad para algunos padres radica en hijos que no han conocido todavía el dulce y extraño sabor de los libros, en este caso: ¿Cómo hacer para que lean?
Empecemos por el principio… ¿estos padres leen? Los niños más pequeños adquieren la mayoría de sus hábitos por imitación: ¿estos papás se sientan a leer en algún lugar que sus hijos los vean? ¿Hablan sobre algún libro apasionante (o al menos interesante) sobre el que estén leyendo? ¿Tienen una biblioteca disponible y un lugar de la casa algo silencioso para sentarse/ acostarse con un libro? ¿En todas las habitaciones hay televisores o computadores? ¡Pero eso es competencia desleal!
Se podrían hacer infinitas preguntas de ese tipo, esencialmente quisiera que reflexionen como padres sobre qué espacio ocupan en la familia los libros, qué espacio material, conversacional, vincular y en términos de tiempo. Porque sólo cuando exista verdaderamente este espacio es que se les puede exigir a sus hijos que lean, aunque exigir no es una buena palabra, más bien ofrecer a sus hijos adolescentes la posibilidad de descubrir los libros.
Ahora veamos un caso difícil, la de los "rebeldes sin causa", como padres lo han intentado todo, pero todo. Le han comprado de niño los libros de Harry Potter, lo han llevado a librerías, le han regalado libros y más libros y nada (pero nada, ¡eh!).
Pues bien, supongo que hasta han intentado no hacerlo leer nada, digamos que han aplicado la técnica de la Indiferencia Pura. Bueno, ese es un buen nuevo comienzo, creo que no hay nada peor que imponer los libros, es como imponer el chocolate o los huevos fritos.
Mientras aparentan indiferencia entonces, procuren descubrir qué temas le interesan a su hijo/a no lector adolescente: ¿le interesa la historia, los robot, los dinosaurios, las novelas, la lucha… no es muy difícil... espía que mira en la TV o a que juega en las consolas de video juegos o que materias de la escuela lo apasionan más. Cuando lo descubras, empieza a hablar de esos temas en la mesa y te vas a la librería y te compras algún libro para su edad en la librería. ¡Pero te lo empiezas a leer tú! ¡Que ni se te ocurra ofrecérselo! Alguna que otra vez le deslizas algún que otro comentario. Cómprate más, tal vez más complejos. Ve dejándolos por ahí no tan a la vista, pero no tan escondidos. ¡Que por ahí pica la carnada!.
Y sea cual sea tu caso, una buena dosis de paciencia, perseverancia y creatividad te ayudarán a zambullir libros leídos por tus hijos en las estanterías de tu casa.
Internet, televisión, consolas de videojuego y otras electro-novedades compiten por el tiempo de ocio. Nadie los culpa: son mas atractivos, novedosos y a primera vista mucho mas atractivos.
Adolescentes hay de todo tipo, de diversas maneras todos
atraviesan la etapa de
‘adolecer’: se deprimen, se hiperactivan, bordean el límite, se inhiben, etc, etc, etc.
Muchos sostienen, de los que saben del mercado editorial, que hoy se lee mucho menos. Ergo, los adolescentes leen mucho menos.
En otro artículo indagamos en cómo leerles a sus niños mejora el vínculo entre ambos, además de varios otros beneficios, pero... ¿qué sucede cuando se llega a la adolescencia?
Algo está claro, si de niños eran lectores, serán con muchas probabilidades adolescentes lectores, tal vez la rebeldía pase por el tipo de lecturas, pero algo es seguro: alguien que ha descubierto la magia de los libros jamás los abandonará por completo.
Ahora bien, la dificultad para algunos padres radica en hijos que no han conocido todavía el dulce y extraño sabor de los libros, en este caso: ¿Cómo hacer para que lean?
Empecemos por el principio… ¿estos padres leen? Los niños más pequeños adquieren la mayoría de sus hábitos por imitación: ¿estos papás se sientan a leer en algún lugar que sus hijos los vean? ¿Hablan sobre algún libro apasionante (o al menos interesante) sobre el que estén leyendo? ¿Tienen una biblioteca disponible y un lugar de la casa algo silencioso para sentarse/ acostarse con un libro? ¿En todas las habitaciones hay televisores o computadores? ¡Pero eso es competencia desleal!
Se podrían hacer infinitas preguntas de ese tipo, esencialmente quisiera que reflexionen como padres sobre qué espacio ocupan en la familia los libros, qué espacio material, conversacional, vincular y en términos de tiempo. Porque sólo cuando exista verdaderamente este espacio es que se les puede exigir a sus hijos que lean, aunque exigir no es una buena palabra, más bien ofrecer a sus hijos adolescentes la posibilidad de descubrir los libros.
Ahora veamos un caso difícil, la de los "rebeldes sin causa", como padres lo han intentado todo, pero todo. Le han comprado de niño los libros de Harry Potter, lo han llevado a librerías, le han regalado libros y más libros y nada (pero nada, ¡eh!).
Pues bien, supongo que hasta han intentado no hacerlo leer nada, digamos que han aplicado la técnica de la Indiferencia Pura. Bueno, ese es un buen nuevo comienzo, creo que no hay nada peor que imponer los libros, es como imponer el chocolate o los huevos fritos.
Mientras aparentan indiferencia entonces, procuren descubrir qué temas le interesan a su hijo/a no lector adolescente: ¿le interesa la historia, los robot, los dinosaurios, las novelas, la lucha… no es muy difícil... espía que mira en la TV o a que juega en las consolas de video juegos o que materias de la escuela lo apasionan más. Cuando lo descubras, empieza a hablar de esos temas en la mesa y te vas a la librería y te compras algún libro para su edad en la librería. ¡Pero te lo empiezas a leer tú! ¡Que ni se te ocurra ofrecérselo! Alguna que otra vez le deslizas algún que otro comentario. Cómprate más, tal vez más complejos. Ve dejándolos por ahí no tan a la vista, pero no tan escondidos. ¡Que por ahí pica la carnada!.
Y sea cual sea tu caso, una buena dosis de paciencia, perseverancia y creatividad te ayudarán a zambullir libros leídos por tus hijos en las estanterías de tu casa.
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