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Contar cuentos a nuestros hijos:Papi: ¡Es la hora de los cuentos!
de 0 a 5, Creando hábitos, Hábito de lectura, Psicología
La imagen de una madre o un padre leyéndole a su hijo en la biblioteca, en la habitación antes de dormir o en el living sobre la alfombra es reconfortante, cálida y hogareña... hasta ideal. Pero la pregunta es: ¿En cuánto se asemeja a la realidad de hoy en día?
Los niños se pasan horas y más horas frente al televisor y los padres en general están cansados luego del trabajo como para dedicarle demasiado tiempo a sus hijos. En ocasiones esto es reflejo de una relación entre padres e hijos que puede mejorar bastante con un poco de dedicación.
Lo que aquí proponemos como “la hora de los cuentos” puede ser una herramienta para fortalecer el vínculo entre ambos. Tal vez con un poco de información, los padres se animen nuevamente a la aventura de hacerse un tiempito para compartir unos cuentos con sus pequeños.
De cómo las historias fortalecen vínculos entre padres e hijos...
Veamos, parece que dedicar desde unos minutos hasta media hora o más por día leyéndole a sus hijos, mejora considerablemente la relación con ellos.
¿Que cómo sucede esto? Pues bien, el momento de los cuentos es un momento íntimo, dónde sólo los que están inmersos en el libro comparten una historia mágica, un código mutuo y símbolos.
Prueba suspender un cuento en la parte más atrapante... los tendrás suplicándote que les sigas la historia, llenos de preguntas y teorías.
La hora de los cuentos es un momento en el que los retos y la realidad cotidiana se suspenden, se hacen una tregua, casi como si estuvieras jugando con tu pequeño, sólo que esta vez lo estimulas más intelectualmente y en su imaginación.
Hay quien dice algo maravilloso: el libro desarrolla la subjetividad, que nos permite (más aún cuando somos más grandecitos) pensar y repensar con nuestro propio criterio la realidad.
A diferencia de la imagen audiovisual que muchas veces invade e impone, las palabras nos permiten una demora que nos abre el campo de la imaginación, la escucha, la espera y el pensamiento.
Retomando, leerle cuentos a tu hijo otorga la posibilidad de compartir una actividad con él, libre de lo cotidiano. Además es una actividad que suelen disfrutar tanto padres como hijos.
Permite con el tiempo tener un código entre ustedes dónde los cuentos que han leído sean ejemplos para poder comunicarse mejor, para ver las fortalezas de ambos y para enseñarles a vencer obstáculos.
Es también un ritual que puede sostenerse pese a los avatares de la vida como divorcios, enfermedades, y otros acontecimientos no gratos que se aparecen por ahí.
Veamos esto con un simple ejemplo: hay una niña, a la que podemos llamar Nina, que vino al consultorio acompañada por su mamá, el motivo por el que consultaban era que no lograban llevarse bien, Nina (según su madre) era demandante y caprichosa. Nina decía que su mamá estaba todo el día trabajando y no le prestaba atención. Pues bien, les dije que empezaran a compartir quince minutos por día leyendo algún cuento que eligieran una vez una y otra vez la otra.
Resulta que fue una terapia de lo más corta, porque a partir de esto se empezaron a llevar de maravillas, especialmente luego de leer cuentos sobre princesas solitarias y madres que aprendieron a ser cariñosas.
¡Mucha suerte con esta simple tarea!
Padres narradores: ¿un ideal?. “La hora de los cuentos” es una herramienta para fortalecer el vínculo entre padres e hijos. Recuperemos este hábito en muchas ocasiones perdido.
La imagen de una madre o un padre leyéndole a su hijo en la biblioteca, en la habitación antes de dormir o en el living sobre la alfombra es reconfortante, cálida y hogareña... hasta ideal. Pero la pregunta es: ¿En cuánto se asemeja a la realidad de hoy en día? Los niños se pasan horas y más horas frente al televisor y los padres en general están cansados luego del trabajo como para dedicarle demasiado tiempo a sus hijos. En ocasiones esto es reflejo de una relación entre padres e hijos que puede mejorar bastante con un poco de dedicación.
Lo que aquí proponemos como “la hora de los cuentos” puede ser una herramienta para fortalecer el vínculo entre ambos. Tal vez con un poco de información, los padres se animen nuevamente a la aventura de hacerse un tiempito para compartir unos cuentos con sus pequeños.
De cómo las historias fortalecen vínculos entre padres e hijos...
Veamos, parece que dedicar desde unos minutos hasta media hora o más por día leyéndole a sus hijos, mejora considerablemente la relación con ellos.
¿Que cómo sucede esto? Pues bien, el momento de los cuentos es un momento íntimo, dónde sólo los que están inmersos en el libro comparten una historia mágica, un código mutuo y símbolos.
Prueba suspender un cuento en la parte más atrapante... los tendrás suplicándote que les sigas la historia, llenos de preguntas y teorías.
La hora de los cuentos es un momento en el que los retos y la realidad cotidiana se suspenden, se hacen una tregua, casi como si estuvieras jugando con tu pequeño, sólo que esta vez lo estimulas más intelectualmente y en su imaginación.
Hay quien dice algo maravilloso: el libro desarrolla la subjetividad, que nos permite (más aún cuando somos más grandecitos) pensar y repensar con nuestro propio criterio la realidad.
A diferencia de la imagen audiovisual que muchas veces invade e impone, las palabras nos permiten una demora que nos abre el campo de la imaginación, la escucha, la espera y el pensamiento.
Retomando, leerle cuentos a tu hijo otorga la posibilidad de compartir una actividad con él, libre de lo cotidiano. Además es una actividad que suelen disfrutar tanto padres como hijos.
Permite con el tiempo tener un código entre ustedes dónde los cuentos que han leído sean ejemplos para poder comunicarse mejor, para ver las fortalezas de ambos y para enseñarles a vencer obstáculos.
Es también un ritual que puede sostenerse pese a los avatares de la vida como divorcios, enfermedades, y otros acontecimientos no gratos que se aparecen por ahí.
Veamos esto con un simple ejemplo: hay una niña, a la que podemos llamar Nina, que vino al consultorio acompañada por su mamá, el motivo por el que consultaban era que no lograban llevarse bien, Nina (según su madre) era demandante y caprichosa. Nina decía que su mamá estaba todo el día trabajando y no le prestaba atención. Pues bien, les dije que empezaran a compartir quince minutos por día leyendo algún cuento que eligieran una vez una y otra vez la otra.
Resulta que fue una terapia de lo más corta, porque a partir de esto se empezaron a llevar de maravillas, especialmente luego de leer cuentos sobre princesas solitarias y madres que aprendieron a ser cariñosas.
¡Mucha suerte con esta simple tarea!
| Mi hijo quiere tocar todo lo que le digo que no puede | |
| Si su hijo toca todo lo que no puede o esta prohibido y esto significa un problema para usted, hay algunas cosas que podemos hacer como padres para que esta situación comience a modificarse. | |
| Little People...esos pequeños grandes juguetes | |
| Michael, Sara Lynn, Sonya Lee, Eddie and Maggie. Rubio, morocha, de tez blanca, de tez oscura, con anteojos o sin ellos. Desde el comienzo, la diversidad como tema central. | |
| Mini chefs: los cocineros del futuro... | |
| Enseñarles a los niños sobre los beneficios de cocinar y comer comidas saludables puede ser posible, también, a través del juego. Aquí...un jueguete beneficio para hijos...y para padres | |
| Sr. Cara de Papa: El más popular de los vegetales | |
| ¿Podemos imaginar que Mr. Potato Head, de Hasbro, es uno de los más vendidos de todos los tiempos? Así es. Veamos los motivos del éxito de este pequeño juguete de plástico. | |
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El 4 junio 2009 a las 19:00 #
Diego tiene 4 años, asiste a Kinder 1, y no puede decir, pronunciar, bien la letra R estoe s un problema.
Me han dicho que necesito llevar a terapia de lenguaje, me podrian orientar un poco..
El 5 junio 2009 a las 10:17 #
Hola Lena,
Voy a proponer tu tema para que se escriba un artículo en la web. Un abrazo