Niños con amigos imaginarios: ¡Mi hijo tiene un amigo imaginario!
de 0 a 5, Psicología, Comprendiendo a tu hijo
-¡Mamá tengo un amigo imaginario.

La frase inquieta a los padres que se preguntan: ¿Será normal tener amigos invisibles?
Este juego acompaña a algunos chicos entre los 2 y 5 años. Es una etapa en que la fantasía florece y expresan sus pensamientos por medio del lenguaje.
Los peluches cobran vida gracias al pequeño titiritero que los hace hablar. Este juego se amplía, en oportunidades, a un compañero intangible pero con cualidad de persona como ellos.
¿Por qué el amigo imaginario?
Este amiguito hace y dice las cosas que el chiquillo desea. Funciona como un intermediario cuando no está seguro de la recepción que tendrá un pedido o conducta hacia los adultos. Al niño ficticio todo le esta permitido y al hablar en nombre de él crea un juego para probar sus propios límites y los de su entorno.
También es súper poderoso: dice todo, hace todo, reflejando lo que él desea, cómo quiere que lo vean, pero también lo que teme o le preocupa.
A esta edad se consolidan funciones en relación a los sentimientos, conducta y pensamientos. Este imaginario ayuda a esa construcción ya que en la fantasía todo es posible pero la realidad impone sus restricciones y este amiguito colabora en la organización de un balance entre ilusorio y real.
En general el personaje inventado no perjudica a los niños sino que los ayuda a expresar tanto lo negativo como lo positivo.
¿Qué lugar se le da en la familia?
Los adultos son guardianes de los hijos y su salud. Estas ilusiones deben respetarse pero no alentarse. Cuando preguntan a los papás si ven al amigo, deben responderle que no; tampoco es conveniente jugar el propio juego del niño, verlo o hablarle. Estas conductas generarían confusión y el mensaje paterno debe ser claro: es un juego. A veces el límite surge de una observación afectuosa:
- Mamá ¿puedes besar a mi amiguito?
- No hijo. Te beso a ti porque a él no lo veo. Si quieres tu se lo das.
De esta forma nos integramos al juego poniendo un límite de la realidad.
Los amigos imaginarios surgen para establecer algunas necesidades del niño y se manifiestan más en aquellos con menor grado de socialización.
Hacia los seis años esta conducta se irá extinguiendo. Los amigos reales toman lugar en la vida del crío y sus habilidades motrices, lingüísticas y sociales les permiten vincularse mejor con el mundo.
¿Cuándo preocuparse?
Si la ilusión persiste y se extiende en el tiempo a pesar de estar escolarizado conviene dialogar sobre este camarada. Preguntarle en qué lo ayuda, qué cosas hace por él, dará a los padres la clave de alguna dificultad que el hijo esté atravesando y resuelve de ese modo.
Si la criatura insiste u observamos un retraimiento importante de lo cotidiano es necesario solicitar la orientación de un profesional para reflexionar sobre esta situación.
Y entre amigos y juegos imaginarios saltan al juego de verdad con niños de carne y hueso.
¿Que significa que tu hijo tenga un amigo imaginario? ¿Es normal? ¿Qué hacer? ¿Cuándo preocuparnos?
-¡Mamá tengo un amigo imaginario.

La frase inquieta a los padres que se preguntan: ¿Será normal tener amigos invisibles?
Este juego acompaña a algunos chicos entre los 2 y 5 años. Es una etapa en que la fantasía florece y expresan sus pensamientos por medio del lenguaje.
Los peluches cobran vida gracias al pequeño titiritero que los hace hablar. Este juego se amplía, en oportunidades, a un compañero intangible pero con cualidad de persona como ellos.
¿Por qué el amigo imaginario?
Este amiguito hace y dice las cosas que el chiquillo desea. Funciona como un intermediario cuando no está seguro de la recepción que tendrá un pedido o conducta hacia los adultos. Al niño ficticio todo le esta permitido y al hablar en nombre de él crea un juego para probar sus propios límites y los de su entorno.
También es súper poderoso: dice todo, hace todo, reflejando lo que él desea, cómo quiere que lo vean, pero también lo que teme o le preocupa.
A esta edad se consolidan funciones en relación a los sentimientos, conducta y pensamientos. Este imaginario ayuda a esa construcción ya que en la fantasía todo es posible pero la realidad impone sus restricciones y este amiguito colabora en la organización de un balance entre ilusorio y real.
En general el personaje inventado no perjudica a los niños sino que los ayuda a expresar tanto lo negativo como lo positivo.
¿Qué lugar se le da en la familia?
Los adultos son guardianes de los hijos y su salud. Estas ilusiones deben respetarse pero no alentarse. Cuando preguntan a los papás si ven al amigo, deben responderle que no; tampoco es conveniente jugar el propio juego del niño, verlo o hablarle. Estas conductas generarían confusión y el mensaje paterno debe ser claro: es un juego. A veces el límite surge de una observación afectuosa:
- Mamá ¿puedes besar a mi amiguito?
- No hijo. Te beso a ti porque a él no lo veo. Si quieres tu se lo das.
De esta forma nos integramos al juego poniendo un límite de la realidad.
Los amigos imaginarios surgen para establecer algunas necesidades del niño y se manifiestan más en aquellos con menor grado de socialización.
Hacia los seis años esta conducta se irá extinguiendo. Los amigos reales toman lugar en la vida del crío y sus habilidades motrices, lingüísticas y sociales les permiten vincularse mejor con el mundo.
¿Cuándo preocuparse?
Si la ilusión persiste y se extiende en el tiempo a pesar de estar escolarizado conviene dialogar sobre este camarada. Preguntarle en qué lo ayuda, qué cosas hace por él, dará a los padres la clave de alguna dificultad que el hijo esté atravesando y resuelve de ese modo.
Si la criatura insiste u observamos un retraimiento importante de lo cotidiano es necesario solicitar la orientación de un profesional para reflexionar sobre esta situación.
Y entre amigos y juegos imaginarios saltan al juego de verdad con niños de carne y hueso.
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