Adolescentes enamorados: A mi hija le gusta un chico
de 12 a 17, Sexualidad, Comprendiendo a tu hijo, Psicología
Entre los 11 y 12 años aparecen cambios
emocionales que acompañan los corporales.
Si bien los chicos hablan de su gusto por el
sexo opuesto desde la más tierna infancia, en esta etapa aparecen signos más contundentes como estar distraídos pensando en ese chico todo el día. Es una forma de explorar las relaciones humanas e iniciar los juegos de atracción, gustar y ser gustado que ocupan un lugar primordial en la pubertad.
Los padres se desorientan. Algunos se ríen y no le dan importancia considerándolas tonterías. Otros por miedo a no ser cancheros hacen chistes que pueden ser irrespetuosos de la intimidad del púber.
Es necesario darle el lugar que el tema tiene. Para los hijos es algo muy serio y lo viven con toda su magnitud, experimentando la alegría y el llanto en forma cíclica y hasta excesiva.
Requieren un acercamiento no invasivo de los adultos que los sostengan sin dramatizar. Una buena estrategia puede ser preguntarles en que podemos ayudar cuando relatan una y otra vez sus desventuras. Al recorrer sus sentimientos van poniendo palabras y regulando la acción. Este es un aprendizaje para toda la vida ya que son innumerables las situaciones en que las personas se sienten impulsadas a actuar sin evaluar las consecuencias.
Ayudarles a dimensionar, respetuosamente, comprendiendo la intensidad de sus emociones sin transformarlas en un drama es la primera tarea.
Los padres deberán armarse de paciencia para afrontar una amplia gama de afectos que van desde la euforia a la tristeza pasando por el llanto y la decepción.
Estas experiencias colaborarán en el desarrollo de la autoestima y la tolerancia a la frustración, sumando también aprender a comunicarse con el otro sexo. Empezar a conocer otros códigos, la vergüenza, la osadía, el esperar o avanzar es parte de las tareas para esta etapa de los jovencitos.
Ellos ensayan como será formar un vínculo en el futuro y los padres, el manejo entre el área íntima y privada de los hijos, que manifiestan la necesidad de guardar su asuntos interiores, y confiar cosas en el grupo de pares.
Es tiempo de observar como se van moviendo con sus nuevas emociones y estar preparados y disponibles a colaborar si lo precisan.
Algunas personas creen que no hay que prestarles atención a estos sentimientos y que ya se les pasarán o que es pronto para pensar en esas cosas. La realidad es que el proceso se va a efectuar con o sin colaboración de los progenitores. Ellos no deciden la experiencia sino la posibilidad o no de participar en ella desde el sostén y acompañamiento o quedar al margen del proceso como si no sucediera.
Y entre decepciones y alegrías, secretos y tristezas se van encaminando hacia el encuentro con el otro y sus andanzas.
Dibuja corazones y repite hasta el cansancio su nombre. Los papás descubren que a la nena le gusta un compañero del colegio. ¿Qué debemos hacer? o ¿Es necesario hacer algo?
Entre los 11 y 12 años aparecen cambios

emocionales que acompañan los corporales.
Si bien los chicos hablan de su gusto por el
sexo opuesto desde la más tierna infancia, en esta etapa aparecen signos más contundentes como estar distraídos pensando en ese chico todo el día. Es una forma de explorar las relaciones humanas e iniciar los juegos de atracción, gustar y ser gustado que ocupan un lugar primordial en la pubertad.
Los padres se desorientan. Algunos se ríen y no le dan importancia considerándolas tonterías. Otros por miedo a no ser cancheros hacen chistes que pueden ser irrespetuosos de la intimidad del púber.
Es necesario darle el lugar que el tema tiene. Para los hijos es algo muy serio y lo viven con toda su magnitud, experimentando la alegría y el llanto en forma cíclica y hasta excesiva.
Requieren un acercamiento no invasivo de los adultos que los sostengan sin dramatizar. Una buena estrategia puede ser preguntarles en que podemos ayudar cuando relatan una y otra vez sus desventuras. Al recorrer sus sentimientos van poniendo palabras y regulando la acción. Este es un aprendizaje para toda la vida ya que son innumerables las situaciones en que las personas se sienten impulsadas a actuar sin evaluar las consecuencias.
Ayudarles a dimensionar, respetuosamente, comprendiendo la intensidad de sus emociones sin transformarlas en un drama es la primera tarea.
Los padres deberán armarse de paciencia para afrontar una amplia gama de afectos que van desde la euforia a la tristeza pasando por el llanto y la decepción.
Estas experiencias colaborarán en el desarrollo de la autoestima y la tolerancia a la frustración, sumando también aprender a comunicarse con el otro sexo. Empezar a conocer otros códigos, la vergüenza, la osadía, el esperar o avanzar es parte de las tareas para esta etapa de los jovencitos.
Ellos ensayan como será formar un vínculo en el futuro y los padres, el manejo entre el área íntima y privada de los hijos, que manifiestan la necesidad de guardar su asuntos interiores, y confiar cosas en el grupo de pares.
Es tiempo de observar como se van moviendo con sus nuevas emociones y estar preparados y disponibles a colaborar si lo precisan.
Algunas personas creen que no hay que prestarles atención a estos sentimientos y que ya se les pasarán o que es pronto para pensar en esas cosas. La realidad es que el proceso se va a efectuar con o sin colaboración de los progenitores. Ellos no deciden la experiencia sino la posibilidad o no de participar en ella desde el sostén y acompañamiento o quedar al margen del proceso como si no sucediera.
Y entre decepciones y alegrías, secretos y tristezas se van encaminando hacia el encuentro con el otro y sus andanzas.
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| Comunicación con él hijo adolescente | |
| -¡Contigo no se puede hablar!. La frase proviene del adolescente enojado antes del portazo y la huida. Cuando los hijos se inaguran en esta estapa lo códigos de relación se modifican. | |
| Adolescentes: preocupados por su imagen | |
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| Adolescentes, libros y lectura... ¿Misión imposible? | |
| Internet, televisión, consolas de videojuego y otras electro-novedades compiten por el tiempo de ocio. Nadie los culpa: son mas atractivos, novedosos y a primera vista mucho mas atractivos. | |
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