Los niños y el embarazo: Voy a tener un hermanito.
de 0 a 5, Comprendiendo a tu hijo, Hermanos, Psicología
Hace medio siglo las familias eran muy numerosas, los hermanos tenían un amplio rango de edades y en oportunidades, criaban al menor poco tiempo antes de gestar sus propios hijos.
En la actualidad han cambiado mucho. Ya no son tan populosas. Razones de tiempo y distancia hacen que haya poco contacto con el grupo ampliado (abuelos, tíos) y en general la decisión que más partidarios gana en planificación familiar es el hijo único.
A pesar de ello, siguen existiendo osados y la pregunta más habitual es ¿Qué hago con mi niño? ¿Sufrirá por el nacimiento del hermano?
Tener un segundo bebé significa volver a vivir situaciones pero con otros personajes. La experiencia suma pero también hay aspectos novedosos, por ejemplo, la mamá embarazada no descansa igual con el segundo hijo que con el primero.
Los pequeños experimentan cambios importantes con la aparición del hermano. Si son menores de dos años los veremos reflejados más en emociones: irritabilidad, insomnio y algunos berrinches ya que a esta edad todavía el lenguaje no está organizado y todo lo expresan desde la afectividad. Posteriormente pueden manifestar su alegría o fastidio, sus miedos (¿Me seguís queriendo?)
¿Cuando le decimos?
Los niños tienen una fina percepción y muchas veces hay manifestaciones de que intuyen algo antes que los padres sepan del embarazo. Un comportamiento extraño, insomnio o pataletas. De todos modos es conveniente confirmar primero con el médico y hacer el primer diagnóstico por imágenes antes de dar la gran noticia. Desde que la recibe su mundo se transforma. En la casa se habla del bebé y se empieza a construir un lugarcito para el pequeño visitante. Es conveniente incluir al primogénito en actividades vinculadas al nacimiento: ecografías, comprar alguna ropita. Su participación lo hace sentir mayorcito y empezar a ubicarse en el rol fraterno.
No es aconsejable sobreprotegerlo porque está celoso. Los niños deben experimentar estos sentimientos y ordenarlos en su interior y colaborará mucho en esto sentir que papá y mamá siguen interesados en sus cosas.
Algunos familiares creen falsamente que si compran un regalo al bebé deben hacerlo para el primer hijo. Esto no es necesario ni beneficioso ya que cada uno precisa su propio espacio. En esto puede colaborar relatar su historia del mayor: “no sabes cuantos regalos te hicieron a ti cuando naciste” Mirar fotos o filmaciones juntos… “Mira que bonito te quedaba ese vestidito” Compartir vivencias que no recuerda le permite comprender que él también fue festejado y recibido con mucha alegría.
¿Y si el hermanito es de la nueva pareja de mamá y papá?
Acá valen las mismas observaciones. Sólo hay que estar más atento a dos cosas: si no hay convivencia será necesario trabajar más en el compartir y la inclusión. El otro tema es la delicadeza en el manejo del tema por el progenitor que no espera al bebé. A algunas personas les afecta que su ex vuelva a ejercer la maternidad o paternidad. Debemos ser cuidadosos para evitar transmitir resentimientos o enojos propios de los adultos al pequeño que no podrá manejarlos.
Y así, entre celos y berrinches, entre alegrías y dudas se vuelve a iniciar el ciclo de la vida.
Los familiares y amigos le preguntan sobre el vientre de su madre y responde orgulloso: ¡voy a tener un hermanito!¿ Qué pasa con el primogénito en esta etapa?
Hace medio siglo las familias eran muy numerosas, los hermanos tenían un amplio rango de edades y en oportunidades, criaban al menor poco tiempo antes de gestar sus propios hijos.En la actualidad han cambiado mucho. Ya no son tan populosas. Razones de tiempo y distancia hacen que haya poco contacto con el grupo ampliado (abuelos, tíos) y en general la decisión que más partidarios gana en planificación familiar es el hijo único.
A pesar de ello, siguen existiendo osados y la pregunta más habitual es ¿Qué hago con mi niño? ¿Sufrirá por el nacimiento del hermano?
Tener un segundo bebé significa volver a vivir situaciones pero con otros personajes. La experiencia suma pero también hay aspectos novedosos, por ejemplo, la mamá embarazada no descansa igual con el segundo hijo que con el primero.
Los pequeños experimentan cambios importantes con la aparición del hermano. Si son menores de dos años los veremos reflejados más en emociones: irritabilidad, insomnio y algunos berrinches ya que a esta edad todavía el lenguaje no está organizado y todo lo expresan desde la afectividad. Posteriormente pueden manifestar su alegría o fastidio, sus miedos (¿Me seguís queriendo?)
¿Cuando le decimos?
Los niños tienen una fina percepción y muchas veces hay manifestaciones de que intuyen algo antes que los padres sepan del embarazo. Un comportamiento extraño, insomnio o pataletas. De todos modos es conveniente confirmar primero con el médico y hacer el primer diagnóstico por imágenes antes de dar la gran noticia. Desde que la recibe su mundo se transforma. En la casa se habla del bebé y se empieza a construir un lugarcito para el pequeño visitante. Es conveniente incluir al primogénito en actividades vinculadas al nacimiento: ecografías, comprar alguna ropita. Su participación lo hace sentir mayorcito y empezar a ubicarse en el rol fraterno.
No es aconsejable sobreprotegerlo porque está celoso. Los niños deben experimentar estos sentimientos y ordenarlos en su interior y colaborará mucho en esto sentir que papá y mamá siguen interesados en sus cosas.
Algunos familiares creen falsamente que si compran un regalo al bebé deben hacerlo para el primer hijo. Esto no es necesario ni beneficioso ya que cada uno precisa su propio espacio. En esto puede colaborar relatar su historia del mayor: “no sabes cuantos regalos te hicieron a ti cuando naciste” Mirar fotos o filmaciones juntos… “Mira que bonito te quedaba ese vestidito” Compartir vivencias que no recuerda le permite comprender que él también fue festejado y recibido con mucha alegría.
¿Y si el hermanito es de la nueva pareja de mamá y papá?
Acá valen las mismas observaciones. Sólo hay que estar más atento a dos cosas: si no hay convivencia será necesario trabajar más en el compartir y la inclusión. El otro tema es la delicadeza en el manejo del tema por el progenitor que no espera al bebé. A algunas personas les afecta que su ex vuelva a ejercer la maternidad o paternidad. Debemos ser cuidadosos para evitar transmitir resentimientos o enojos propios de los adultos al pequeño que no podrá manejarlos.
Y así, entre celos y berrinches, entre alegrías y dudas se vuelve a iniciar el ciclo de la vida.
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