Bebés y masajes: una combinación a la moda.
de 0 a 5, Psicología, Estimulando a tu hijo, Bebés
Como suelen ser cosas silenciosas, podemos no ser concientes del valor de este tiempo y de las enormes posibilidades con las que contamos para favorecer y propiciar en los niños la salud física y psíquica futura.
Los masajes en los bebés son unas de esas técnicas sobre los que muchos recién comienzan a escuchar o a interesarse, pero que han existido en Oriente desde hace muchísimos años. La técnica del masaje para bebés llamada Shantala viene de la India y trae antiguos fundamentos que se plasman en una práctica cada vez más actual.
El contacto de la mamá con su bebé (y de los papis también) se destaca por ser uno de los alimentos más importantes para cualquier recién nacido. Más aún que cualquier leche, el niño tiene una auténtica necesidad de sentir la voz, el olor, la piel y el contacto permanente con el cuerpo de su mamá.
Pensemos por un minuto que los bebés han pasado cerca de cuarenta semanas en el útero de sus mamis, sintiéndose contenidos en tan cómoda habitación. No es de extrañar que al nacer, sientan la necesidad de ser estrechados y tocados por sus padres, acariciados y mimados para sentir la seguridad y la calma que les permita confiar en lo que los rodea, y así seguir creciendo.
Los masajes son una propuesta para hacer que bebé y mamá continúen estrechamente conectados y unidos. Es un modo de acercamiento y de estimulación que los deja tranquilos y relajados, al tiempo que los llena de sensaciones placenteras. Es abrir un canal privilegiado de comunicación única entre ambos.
Además, debemos recordar que el tacto, es decir: las sensaciones que provienen de la piel del bebé, entre los demás sistemas sensitivos, es el que más maduro se encuentra y el qué mas preparado está para recibir todo tipo de impresiones del mundo que lo rodea y envuelve. La piel del bebé funciona como una capa protectora que registra toda una serie de sensaciones y es quién les hace de límite entre el cuerpo propio y el resto del mundo. Es por eso que la principal comunicación entre el recién nacido y su madre, se dan a partir del contacto físico y del tacto. Promoviéndose con el masaje una transmisión de afecto que llenará de confianza a cualquier bebé rezongón.
Los masajes traen beneficios que se manifiestan a nivel de la salud física, además de los beneficios afectivos de seguridad y confianza.
Algunos de ellos tienen que ver con que el masaje pone a trabajar distintos sistemas del cuerpo del bebé. La piel recibe sensaciones y envía señales al cerebro del pequeño, poniéndolo así a trabajar y desarrollarse.
También ejerce beneficios sobre el sistema respiratorio y digestivo, ayudándolos a realizar sus funciones específicas. Estimula el sistema circulatorio y el sistema inmunológico. Éste último se encarga de crear las defensas contra las posibles enfermedades. Es decir, notarán que sus pequeños tienen mayor apetito y que están de mejor humor. Los verán más relajados y sentirán una disminución en el llanto del bebé. Y todo esto repercutirá directamente sobre ustedes, sus padres.
Los masajes suelen hacerse con aceites para la piel antes del baño o al levantarse por las mañanas. Se pueden tomar cursos breves que orientan sobre modos y alternativas, pero sepan que se hace importante establecer una rutina y un momento especial para hacerlos.
Estar atentos también a las reacciones del bebé y saber comprender que pueden haber días en que el niño no acepte el masaje. Hay que poder ser receptivos, sin imponer. Como padres proponemos una alternativa, y los pequeños responderán. Nos darán las señales adecuadas para que podamos entendernos bien a la hora de los masajes. De eso se tratan las primeras comunicaciones con nuestros hijos.
En los primeros años de vida ocurren cosas importantes:Los masajes de las madres hacia sus bebés se utilizan cada vez más, sin embargo, pocos conocen los beneficios de una práctica tan estimulante.
Como suelen ser cosas silenciosas, podemos no ser concientes del valor de este tiempo y de las enormes posibilidades con las que contamos para favorecer y propiciar en los niños la salud física y psíquica futura.Los masajes en los bebés son unas de esas técnicas sobre los que muchos recién comienzan a escuchar o a interesarse, pero que han existido en Oriente desde hace muchísimos años. La técnica del masaje para bebés llamada Shantala viene de la India y trae antiguos fundamentos que se plasman en una práctica cada vez más actual.
El contacto de la mamá con su bebé (y de los papis también) se destaca por ser uno de los alimentos más importantes para cualquier recién nacido. Más aún que cualquier leche, el niño tiene una auténtica necesidad de sentir la voz, el olor, la piel y el contacto permanente con el cuerpo de su mamá.
Pensemos por un minuto que los bebés han pasado cerca de cuarenta semanas en el útero de sus mamis, sintiéndose contenidos en tan cómoda habitación. No es de extrañar que al nacer, sientan la necesidad de ser estrechados y tocados por sus padres, acariciados y mimados para sentir la seguridad y la calma que les permita confiar en lo que los rodea, y así seguir creciendo.
Los masajes son una propuesta para hacer que bebé y mamá continúen estrechamente conectados y unidos. Es un modo de acercamiento y de estimulación que los deja tranquilos y relajados, al tiempo que los llena de sensaciones placenteras. Es abrir un canal privilegiado de comunicación única entre ambos.
Además, debemos recordar que el tacto, es decir: las sensaciones que provienen de la piel del bebé, entre los demás sistemas sensitivos, es el que más maduro se encuentra y el qué mas preparado está para recibir todo tipo de impresiones del mundo que lo rodea y envuelve. La piel del bebé funciona como una capa protectora que registra toda una serie de sensaciones y es quién les hace de límite entre el cuerpo propio y el resto del mundo. Es por eso que la principal comunicación entre el recién nacido y su madre, se dan a partir del contacto físico y del tacto. Promoviéndose con el masaje una transmisión de afecto que llenará de confianza a cualquier bebé rezongón.
Los masajes traen beneficios que se manifiestan a nivel de la salud física, además de los beneficios afectivos de seguridad y confianza.
Algunos de ellos tienen que ver con que el masaje pone a trabajar distintos sistemas del cuerpo del bebé. La piel recibe sensaciones y envía señales al cerebro del pequeño, poniéndolo así a trabajar y desarrollarse.
También ejerce beneficios sobre el sistema respiratorio y digestivo, ayudándolos a realizar sus funciones específicas. Estimula el sistema circulatorio y el sistema inmunológico. Éste último se encarga de crear las defensas contra las posibles enfermedades. Es decir, notarán que sus pequeños tienen mayor apetito y que están de mejor humor. Los verán más relajados y sentirán una disminución en el llanto del bebé. Y todo esto repercutirá directamente sobre ustedes, sus padres.
Los masajes suelen hacerse con aceites para la piel antes del baño o al levantarse por las mañanas. Se pueden tomar cursos breves que orientan sobre modos y alternativas, pero sepan que se hace importante establecer una rutina y un momento especial para hacerlos.
Estar atentos también a las reacciones del bebé y saber comprender que pueden haber días en que el niño no acepte el masaje. Hay que poder ser receptivos, sin imponer. Como padres proponemos una alternativa, y los pequeños responderán. Nos darán las señales adecuadas para que podamos entendernos bien a la hora de los masajes. De eso se tratan las primeras comunicaciones con nuestros hijos.
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