Como estimular la lectura en nuestros hijos
de 6 a 11, Psicología, Creando hábitos, Lectura
-¡A leer se ha dicho!
Ya están pasando del aprendizaje del cuerpo a niveles más simbólicos y el desarrollo de su lenguaje los ayuda a mantener conversaciones. Tienen mayor precisión en el uso de las palabras. La imaginación adquiere notables alcances: el palo de escoba es una espada y la sábana vieja un vestido de princesa. Esta imaginación será alimentada por los cuentos.
Los elegidos…
Aquellos que desarrollen acontecimientos, historias. Entre los 7 y 9 años, princesas, magos, piratas o simplemente, niños valientes, protagonistas humanos de aventuras cotidianas o extraordinarias.
Entre los 9 y 12 años aparecen más centrados en los valores de la vida. Es la época en que se constituyen los grupos o pandillas. Amistad, solidaridad se convierten en tesoros preciados. Se destaca el valor de lo estético, están atentos a la descripción de detalles que les ayudan a configurar la escena y su atención, más desarrollada, le permite seguir los vaivenes de la historia.
También aparecen rasgos más elaborados del pensamiento simbólico que les permite gustar del humor, el ingenio o la poesía.
Al iniciarse la etapa lectora se regocijan al leer por si mismos sin perder la satisfacción por la narración del adulto.
• Al principio es conveniente elegir cuentos con letra imprenta mayúscula que es más fácil guardando un equilibrio entre texto e imagen.
• Es un buen plan llevarlos de compras a la librería, que elijan sus cuentos, saquen de los estantes, comparen. El contexto del libro también forma parte del lector, aunque no es indispensable. También pueden disfrutar el grato regalo de un libro.
• Entre los 9 y 11 años surge el interés por el suspenso, la intriga y el miedo.
Pueden leer historias con finales abiertos o distintos finales, ‘eligiendo la propia aventura’.El amor también tiene buen ranking para esta edad en que se empiezan a manifestar cambios del cuerpo y las emociones, diferenciando los gustos por sexo. Suelen armar grupos separados de chicas y varones orientando así sus lecturas.
En esta etapa la competencia con los medios audiovisuales es muy fuerte y su sed de saber es canalizada muchas veces por la respuesta rápida de internet. ¡A no desesperar! El hábito lector, como otros, toma su tiempo para instalarse. Si nuestro hijo ha transcurrido la etapa anterior ‘entre libros’ no los abandonará fácilmente.
¿Cómo estimulamos la vocación lectora?
• Leyendo. Compartir espacios de familia dónde donde papá o mamá están leyendo Cualquier texto invita a leer.
• Llevarlos a la biblioteca para conocer el funcionamiento genera un clima lector ya que hay reglas compartidas y aceptadas por todos: el silencio, la actitud de lectura, etc.
• Regalar libros en forma proporcional a juguetes.
• En las escuelas también puede organizarse el momento de leer, un tiempito en que todos leen desde el director hasta el portero.
La crianza de los hijos tiene buena parte de siembra, de movimientos imperceptibles cuyos efectos se ven a largo plazo.
Hacer de la lectura una actitud de vida es un propósito que se construye golpe a golpe, verso a verso.
En esta etapa los niños se encuentran con el mundo de las letras. Inician la escolaridad formal, aprenden la lectoescritura y todo lo que es conocimiento les inquieta.
-¡A leer se ha dicho!Ya están pasando del aprendizaje del cuerpo a niveles más simbólicos y el desarrollo de su lenguaje los ayuda a mantener conversaciones. Tienen mayor precisión en el uso de las palabras. La imaginación adquiere notables alcances: el palo de escoba es una espada y la sábana vieja un vestido de princesa. Esta imaginación será alimentada por los cuentos.
Los elegidos…
Aquellos que desarrollen acontecimientos, historias. Entre los 7 y 9 años, princesas, magos, piratas o simplemente, niños valientes, protagonistas humanos de aventuras cotidianas o extraordinarias.
Entre los 9 y 12 años aparecen más centrados en los valores de la vida. Es la época en que se constituyen los grupos o pandillas. Amistad, solidaridad se convierten en tesoros preciados. Se destaca el valor de lo estético, están atentos a la descripción de detalles que les ayudan a configurar la escena y su atención, más desarrollada, le permite seguir los vaivenes de la historia.
También aparecen rasgos más elaborados del pensamiento simbólico que les permite gustar del humor, el ingenio o la poesía.
Al iniciarse la etapa lectora se regocijan al leer por si mismos sin perder la satisfacción por la narración del adulto.
• Al principio es conveniente elegir cuentos con letra imprenta mayúscula que es más fácil guardando un equilibrio entre texto e imagen.
• Es un buen plan llevarlos de compras a la librería, que elijan sus cuentos, saquen de los estantes, comparen. El contexto del libro también forma parte del lector, aunque no es indispensable. También pueden disfrutar el grato regalo de un libro.
• Entre los 9 y 11 años surge el interés por el suspenso, la intriga y el miedo.
Pueden leer historias con finales abiertos o distintos finales, ‘eligiendo la propia aventura’.El amor también tiene buen ranking para esta edad en que se empiezan a manifestar cambios del cuerpo y las emociones, diferenciando los gustos por sexo. Suelen armar grupos separados de chicas y varones orientando así sus lecturas.
En esta etapa la competencia con los medios audiovisuales es muy fuerte y su sed de saber es canalizada muchas veces por la respuesta rápida de internet. ¡A no desesperar! El hábito lector, como otros, toma su tiempo para instalarse. Si nuestro hijo ha transcurrido la etapa anterior ‘entre libros’ no los abandonará fácilmente.
¿Cómo estimulamos la vocación lectora?
• Leyendo. Compartir espacios de familia dónde donde papá o mamá están leyendo Cualquier texto invita a leer.
• Llevarlos a la biblioteca para conocer el funcionamiento genera un clima lector ya que hay reglas compartidas y aceptadas por todos: el silencio, la actitud de lectura, etc.
• Regalar libros en forma proporcional a juguetes.
• En las escuelas también puede organizarse el momento de leer, un tiempito en que todos leen desde el director hasta el portero.
La crianza de los hijos tiene buena parte de siembra, de movimientos imperceptibles cuyos efectos se ven a largo plazo.
Hacer de la lectura una actitud de vida es un propósito que se construye golpe a golpe, verso a verso.
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