YoCrezco.com




suscríbete por email




martes, 3 febrero 2009

Padres, divorcios e hijos en terapia

, , ,

La primera vez que vi a Francisco llegó acompañado de su mamá. Portaba algo parecido a timidez y transmitía incomodidad. Nueve años incómodos, eso traía él.

Su mamá lo empujaba para que entre en el consultorio. Mientras tanto, le sacaba su mochila de los PowerRangers y trataba de acomodarle el pelo para que no pareciera despeinado. Era una mamá que además hablaba mucho.

Hablaba en nombre de Francisco e intentaba explicarme en el aire qué era lo que le pasaba y porqué estaba ese niño en mi consultorio y porqué creía ella que esto no iba a funcionar, y porqué el padre se oponía al tratamiento, y el porqué del divorcio que estaban atravesando, y porqué no iba a poder traerlo siempre ella y porqué…

Sin el menor reparo de si sus palabras estaban ubicadas en el contexto necesario, hablaba y se hacía escuchar. La cascada de explicaciones justificaba todo, se anticipaba y no dejaba lugar a nadie más. Ese era su modo de pedir a gritos que alguien le ponga allí su límite.

Tomando prestada la máscara de la autoridad profesional, mostré a esta madre que nada de lo que dijera era importante para mi en ese momento, y la invité a una entrevista para que me cuente todas esas cuestiones que a ella le preocupaban tanto, haciendo lugar a su necesidad de hablar pero dándole un espacio y un tiempo más adecuado, y sin la presencia del niño.

Primer movimiento: poner orden, separar. Acomodar qué creencias, miedos y angustias son de los padres y cuáles son de los niños.

Hasta aquí nada de lo dicho tenía que ver con Francisco, por más que ella lo nombrara. Era la madre quién suponía y actuaba acorde a sus creencias e involucraba a su hijo en un enredado de palabras.

Y esto lo hacemos comúnmente todos. Muchas veces no podemos ver ni oír a nuestros hijos y lo que ellos están atravesando porque elegimos creer y atribuirle los mismos miedos y angustias que tenemos nosotros. Y así, nos quedamos sin saber qué historia han armado ellos en su interior.

En su intento de explicar aquello por lo que están atravesando,(en este caso el divorcio de sus padres), los niños tienen fantasías. Y estas quedan escondidas si no se les permite su libre decurso.

Y es normal que en el terreno de la fantasía ocurra cualquier tipo de calamidad: odios hacia los padres, deseos de que desaparezcan, de destrucción, creerse culpables, sentirse despreciados, odiar a uno de los padres, querer tener otra familia, etc… pero ello es inevitable.

Así, en materia de divorcios y separaciones, solemos creer que los entendemos cuando en realidad no les damos lugar a que se manifieste y se exprese lo que el niño ha construido. Cuáles son sus teorías con respecto a la separación de sus propios padres, cuáles sus miedos, cuáles sus preguntas.

El niño queda así tomado por la obra que nosotros escribimos sin posibilidad de ser “escuchado”. “visto”, “tenido en cuenta”.


¿Qué pasa en el universo de un niño cuando sus padres deciden divorciarse? Esta pregunta sólo puede tener respuesta si no obturamos al niño con nuestras propias ideas y creencias. Si les damos espacio y estamos atentos a ellos, pero sin asignarles nosotros el cómo deberían sentirse ante esta situación. Esto requiere que estemos dispuestos a contestar a sus preguntas cuando ellos se acerquen a nosotros, y que podamos explicarles lo que a nos está pasando, entendiendo que no se los puede llenar de información que no podrán procesar ni entender.

Cuando podemos separar lo que nos está ocurriendo a nosotros como adultos de lo que están transitando nuestros hijos, tal vez nos abramos más a la comprensión de otra historia que ellos están escribiendo internamente, y que se plasmará en la realidad concreta si estamos preparados para ver.

Sin duda que es una experiencia difícil para toda la familia, pero cada cual deberá tener en cuenta la diferencia de roles que tiene asignados en tal decisión y proceso. Así no se mezclan los dolores y no se confunden las culpas, las responsabilidades ni las angustias.
Ese es un buen primer paso.






Límites a nuestros hijos: Aprendiendo a decir ¡Basta!
Límites a nuestros hijos: Aprendiendo a decir ¡Basta!
Intento ser una madre comprensiva, tener paciencia infinita. No quiero que mis hijos me vean como a una bruja, me molesta retarlos o enojarme con ellos. Pero… ¡No puedo más!.

Consolas y videojuegos en la educación de nuestros juegos
Consolas y videojuegos en la educación de nuestros juegos
La primera sensación es la de satisfacción. Darles a nuestros hijos un regalo tan esperado como puede ser una playstation o similar, nos llena de conformidad y agradecimientos.

Transmitir y comunicar el amor a nuestros hijos.
Transmitir y comunicar el amor a nuestros hijos.
Es seguro que la mayoría de los padres aman profundamente a sus hijos, sin embargo a veces, transmitir y comunicar ese amor puede ser un camino lleno de obstáculos.

Lectura en la infancia: Claves para que los niños lean
Lectura en la infancia: Claves para que los niños lean
La lectura es un hábito que puede ser estimado para que se establezca y que con un poco de ayuda, esto no debería ser una tarea imposible. Veamos una serie de claves para que nuestros hijos lean.


<  Portada