Madrastras: ¿Las malas de la película?
Todas las edades, Madrastras y Padrastros, Familia
Cuando era niña me encantaba "La Cenicienta", "Blancanievas",
"La Bella
Durmiente". Todos éstos cuentos tienen algo en común:
un Príncipe y una madrasta malvada y cruel.
Soñaba que un día me encontraría a un Príncipe en su caballo blanco y me llevaría muy lejos...entonces nos casaríamos y seríamos felices como lombrices.
No sé si las niñas de de hoy en día sueñan con algo así...aunque de algo estoy segura...ni las niñas de antes ni las de ahora sueñan con ser madrastras.
¿Madrastra? Que palabra mas mal sonante...es una deformación del nombre de madre...y añadirle ASTRA...queda fatal.
Fuí creciendo y cuando ya estaba a punto de perder la esperanza de que existieran los príncipes....por fín llegó el mío...no vino en caballo blanco, mas bien andandando...pero daba igual; guapo, inteligente, con ojos azules y una gran sonrisa...y lo mejor de todo: me quería. ¡Vamos! el tipo de hombre que mi padre siempre me dijo que conocería pero que yo pensaba que no existía.

He olvidado un pequeño detalle...mi príncipe venía con una maleta: una exmujer y cuatro hijos.
Cuando le dices a alguien que tu marido es un poco mayor que tu y que tiene cuatro hijos te miran con una cara como diciendo: -¡Vaya!, ésta le ha debido quitar el marido a alguien-...o eso es lo que me parece a mi..por lo que enseguida me apresuro y añado: -Bueno yo le conocí ya divorciado.
Después de aceptar la situación de mi Príncipe....me propuse que no sería ni mucho menos una madrastra malvada...en todo caso sería como Julie Andrews en "Sonrisas y Lágrimas".
A mi me iba a salir bien y me llevaría genial con sus hijos e incluso con su exmujer. Mi marido admiraba mi optimismo y en la distancia rezaba para que no me diera el batacazo de mi vida.
Bueno pues cinco años después todos mis intentos y buenas intenciones se han fugado junto a mi inocencia, se fueron, evaporaron...y por fín comprendí que la armonía familiar no depende solo de un personaje del cuento sino de todos y cada uno de ellos. Esto fue un gran alivio ya que yo no tenía toda la responsabilidad.
En los cuentos es todo mucho mas fácil: o eres malo o eres bueno. Pero no te cuentan que quizás la Cenicienta tenía una madre que la malmetía para que no se llevara bien con su madrastra...y no cuentan que la Cenicienta estaba llena de resentimiento y trataba a su padre de pena.....en los cuentos no dicen esas cosas: simplemente la madrasta es malvada.
Por lo que después de mucho dolor acepté que las cosas son como son y no como nos gustaría que fueran. Y ahora simplemente soy una observadora de la realidad y me protejo sin intentar cambiarla.
Si hay alguna madrastra leyendo este artículo, os deseo mucha suerte...pero si las cosas no salen como soñáis...no os sintáis culpables ni frustradas...simplemente hay relaciones que no mejoran y hay que aprender a aceptar la imperfección. Y desde la aceptación podréis seguir adelante.
Las madrastras son las malas de los cuentos...malvadas quieren acaparar la atención del padre e influirle para que desatienda a sus hijos...¿hay alguna mujer que haya soñado con ser madrastra?
Cuando era niña me encantaba "La Cenicienta", "Blancanievas",
"La Bella
Durmiente". Todos éstos cuentos tienen algo en común: un Príncipe y una madrasta malvada y cruel.
Soñaba que un día me encontraría a un Príncipe en su caballo blanco y me llevaría muy lejos...entonces nos casaríamos y seríamos felices como lombrices.
No sé si las niñas de de hoy en día sueñan con algo así...aunque de algo estoy segura...ni las niñas de antes ni las de ahora sueñan con ser madrastras.
¿Madrastra? Que palabra mas mal sonante...es una deformación del nombre de madre...y añadirle ASTRA...queda fatal.
Fuí creciendo y cuando ya estaba a punto de perder la esperanza de que existieran los príncipes....por fín llegó el mío...no vino en caballo blanco, mas bien andandando...pero daba igual; guapo, inteligente, con ojos azules y una gran sonrisa...y lo mejor de todo: me quería. ¡Vamos! el tipo de hombre que mi padre siempre me dijo que conocería pero que yo pensaba que no existía.

He olvidado un pequeño detalle...mi príncipe venía con una maleta: una exmujer y cuatro hijos.
Cuando le dices a alguien que tu marido es un poco mayor que tu y que tiene cuatro hijos te miran con una cara como diciendo: -¡Vaya!, ésta le ha debido quitar el marido a alguien-...o eso es lo que me parece a mi..por lo que enseguida me apresuro y añado: -Bueno yo le conocí ya divorciado.
Después de aceptar la situación de mi Príncipe....me propuse que no sería ni mucho menos una madrastra malvada...en todo caso sería como Julie Andrews en "Sonrisas y Lágrimas".A mi me iba a salir bien y me llevaría genial con sus hijos e incluso con su exmujer. Mi marido admiraba mi optimismo y en la distancia rezaba para que no me diera el batacazo de mi vida.
Bueno pues cinco años después todos mis intentos y buenas intenciones se han fugado junto a mi inocencia, se fueron, evaporaron...y por fín comprendí que la armonía familiar no depende solo de un personaje del cuento sino de todos y cada uno de ellos. Esto fue un gran alivio ya que yo no tenía toda la responsabilidad.
En los cuentos es todo mucho mas fácil: o eres malo o eres bueno. Pero no te cuentan que quizás la Cenicienta tenía una madre que la malmetía para que no se llevara bien con su madrastra...y no cuentan que la Cenicienta estaba llena de resentimiento y trataba a su padre de pena.....en los cuentos no dicen esas cosas: simplemente la madrasta es malvada.
Por lo que después de mucho dolor acepté que las cosas son como son y no como nos gustaría que fueran. Y ahora simplemente soy una observadora de la realidad y me protejo sin intentar cambiarla.
Si hay alguna madrastra leyendo este artículo, os deseo mucha suerte...pero si las cosas no salen como soñáis...no os sintáis culpables ni frustradas...simplemente hay relaciones que no mejoran y hay que aprender a aceptar la imperfección. Y desde la aceptación podréis seguir adelante.
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