Paternidad ¿Tu hijo cumple sus deseos o cumple los tuyos?
Psicología, Comprendiendo a tu hijo, Todas las edades, Comunicación
Todos sabemos, y el que no lo sospecha, ser padres no es una tarea sencilla, más bien es algo complicado que no se aprende hasta que se tiene hijos. Hay que educarlos dándole el ejemplo, enseñarle lo bueno y lo malo de la vida, ponerles límites para guiarlos y al mismo tiempo darles mucho cariño y amor.

Pero bien, si a todo lo anterior le sumamos el tema de los deseos la situación se vuelve más difícil. Aunque se da por supuesto que el amor paternal es incondicional, muchos niños aprenden a querer y a ser queridos a partir de cumplir los deseos del otro. El otro puede ser quien se le ocurra, en un primer momento por supuesto serán los padres y mas adelante cualquier otro significativo en su vida. Esto puede ser algo que se establezca de niño y que se arrastre a su vida de adulto, trayéndole infinidad de problemas y sobre todo angustia y culpa.
Esta situación no termina ahí. Si desde la infancia aprendemos que el otro nos quiere en tanto y en cuanto cumplimos sus deseos, llegado el momento de querer realizar algo que vaya en contra de lo que quiere el otro, aparece la angustia y la culpa. Esto es vivido como algo que no se debe hacer, como algo que esta mal y por lo cual se puede llegar a perder el amor del otro.
Este punto es esencial para que nuestro hijo se constituya en un sujeto que posea sus propios deseos más allá de satisfacer al otro o no, de lo contrario es posible que no pueda diferenciar sus propios deseos del otro y así vivir una vida que no es suya, una vida armada para satisfacer deudas pendientes de las personas que ama.
Tarde o temprano esto termina por dañar la salud mental del individuo.
Si algo de lo que dice este artículo le es familiar, sería bueno revisar que esta pasando con sus propios deseos. Muchos padres quieren satisfacer todo aquello que no pudieron concretar en su vida a través de sus hijos. Esto se da sobre la fantasía de que de esa forma se cumplen los deseos pero lamentablemente no hay manera de cumplir algo a no ser que sea uno mismo el que lo realiza.
Todos aprendemos a querer y a ser queridos de alguna manera determinada durante la infancia. El tema es que hay formas distintas de aprender esto y algunas pueden traer conflictos futuros.
Todos sabemos, y el que no lo sospecha, ser padres no es una tarea sencilla, más bien es algo complicado que no se aprende hasta que se tiene hijos. Hay que educarlos dándole el ejemplo, enseñarle lo bueno y lo malo de la vida, ponerles límites para guiarlos y al mismo tiempo darles mucho cariño y amor.

Pero bien, si a todo lo anterior le sumamos el tema de los deseos la situación se vuelve más difícil. Aunque se da por supuesto que el amor paternal es incondicional, muchos niños aprenden a querer y a ser queridos a partir de cumplir los deseos del otro. El otro puede ser quien se le ocurra, en un primer momento por supuesto serán los padres y mas adelante cualquier otro significativo en su vida. Esto puede ser algo que se establezca de niño y que se arrastre a su vida de adulto, trayéndole infinidad de problemas y sobre todo angustia y culpa.
Esta situación no termina ahí. Si desde la infancia aprendemos que el otro nos quiere en tanto y en cuanto cumplimos sus deseos, llegado el momento de querer realizar algo que vaya en contra de lo que quiere el otro, aparece la angustia y la culpa. Esto es vivido como algo que no se debe hacer, como algo que esta mal y por lo cual se puede llegar a perder el amor del otro.
Este punto es esencial para que nuestro hijo se constituya en un sujeto que posea sus propios deseos más allá de satisfacer al otro o no, de lo contrario es posible que no pueda diferenciar sus propios deseos del otro y así vivir una vida que no es suya, una vida armada para satisfacer deudas pendientes de las personas que ama.
Tarde o temprano esto termina por dañar la salud mental del individuo.
Si algo de lo que dice este artículo le es familiar, sería bueno revisar que esta pasando con sus propios deseos. Muchos padres quieren satisfacer todo aquello que no pudieron concretar en su vida a través de sus hijos. Esto se da sobre la fantasía de que de esa forma se cumplen los deseos pero lamentablemente no hay manera de cumplir algo a no ser que sea uno mismo el que lo realiza.
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