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miércoles, 10 junio 2009

3
opiniones

El preferido del abuelo: Situaciones de desigualdad en la familia

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Mamá ¿Por qué el abuelo quiere más a mi primo que a mí? ¿Qué pasa cuando se establecen situaciones desiguales entre primos o hermanos? Como resolver estas diferencias que duelen.

Los seres humanos tenemos gustos y preferencias. Los afectos primarios no son ajenos a esto. En oportunidades hay más afinidad con una pariente que con otro. El problema es cuando la preferencia del adulto pasa a ser descalificadora de otros vínculos.

Los niños son muy observadores de la realidad que los rodea. Prestan atención a la actitud del adulto y fundamentalmente, después de los 7 u 8 años desarrollan criterios de justicia. Defienden la equidad de las cosas. Se los escucha decir: “eso no es justo” cuando el adulto hace algo que les parece inadecuado. Por eso son los primeros en denunciar cuando se manifiestan favoritismos.

Te quiero mucho, poquito, nada.

La abuelidad es una extensión de la relación filial y si esta se presenta conflictiva difícilmente será distinto con los nietos. Probablemente el abuelo proyectará los mismos conflictos que tiene con su propio hijo, asignando características “Eres tozudo como tu madre”. También existe la situación opuesta pero en general, la primera pista podemos buscarla allí.

Algunas personas se sienten desafiadas por niños cuestionadores e inquietos, intentando someterlos a la opinión del adulto. Tienen conceptos antiguos y presentan dificultades para comprender que los pequeños tienen sus propias necesidades y pedidos poniéndose celosos de toda atención que otro adulto cercano le prodigue. En relaciones muy conflictivas, los progenitores castigan a unos hijos ignorando a los nietos o premiando a otros por sus lealtades.

¿Es posible modificar la situación?

Si nuestro niño es el desfavorecido conviene escuchar sus quejas y evitar
desmentirlas. Precisan que hablemos claro sin ser hirientes. Hacerlos sentir queridos y que pueden confiar en otros afectos.

Si el adulto es una persona razonable que quizás no se ha percatado de esta actitud es posible tener una conversación franca para exponer el tema con buenos resultados.

En cambio, si el comportamiento no cede y hay situaciones de descalificación o agresión verbal es prioridad proteger al menor disminuyendo la frecuencia de los contactos y cuando se producen que sea en presencia de algunos de los progenitores para monitorear la situación.

Si es el favorecido igualmente hay que estar atentos. Ser el consentido en una familia puede generar fastidio y tener que adaptarse a todo lo que le piden para no malograr el reinado. También ser depositario de la hostilidad de hermanos y primos. Como consecuencia de estas actitudes puede pasar que los abuelos desautoricen a los padres generando confusión en los roles.

Por último, es perjudicial imponer el afecto “Debes cuidar a mis hijos porque lo haces con los de mi hermano”. Toda obligación genera disgusto y no es difícil adivinar quiénes serán los depositarios de la discordia en lugar de disfrutar del vínculo. Es preferible alentar otras relaciones con familiares y amigos que forzarlos a tener abuelos.
Como dice la canción, ni poco ni demasiado, todo es cuestión de medida.

Comentarios y objeciones

  1. KARINA dijo,

    El 11 junio 2009 a las 3:08 #

    1

    la verdad esta es una buena explicacion de como hacer con los chhiquitos ,pero como hace uno grande para aguantar la bronca.... saludos

  2. MABEL. dijo,

    El 13 junio 2009 a las 21:33 #

    2

    YO CREO QUE LOS PROBLEMAS CON LOS GRANDES SE TRASPASAN A LOS NIÑOS.

  3. karina dijo,

    El 27 junio 2009 a las 3:31 #

    3

    es complicada la situacion yo tengo dos nenas que compiten mutuamente, uno como mama trata de romper esa situacion pero en mi caso la abuela paterna me impide lograr mi propocito ya que siempre demuestra su predileccion por la mayor y la menor me lo remplantea y se lo hace notar me dice la abuela de ... y mi abuela ella se refiere a mi mama,no reconoce a su abuela paterna como tal.






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