Hijos gemelos en la escuela
Todas las edades, Hermanos, Psicología
Veamos un poco este tema. Primero debo decir que no existe una regla única, que se aplique a todos los gemelos del mundo. Debemos considerar cada caso en particular y, según eso, tomar una decisión.
*Guardería y jardín de infantes: el ingresar a la escuela, al jardín de infantes,
genera una gran ansiedad en cualquier niño. El niño debe desprenderse, al menos unas horas diarias, de todo lo conocido y lo que le genera seguridad: su hogar, sus padres, su habitación, sus juguetes. Para los gemelos, esta ansiedad puede incrementarse mucho, ya que, además de separarse de todo lo mencionado anteriormente, tendrían que separarse de aquella persona con la que han convivido desde su propia gestación. Ya hemos mencionado que el vínculo que se genera es muy especial, y si a esto le agregamos que los niños van compartiendo experiencias, descubriendo etapas, pasando los procesos típicos del desarrollo juntos, la comprensión de esta relación se hace más clara.
Por lo tanto, para esta etapa, sugerimos que ambos continúen juntos y que los cambios puedan realizarse de forma paulatina.
*Escuela primaria: otra decisión importante. He escuchado en numerosas ocasiones que se recomienda inscribir a los hermanos en dos clases diferentes e, incluso, en dos escuelas diferentes.
Esta decisión puede ser la mejor, al igual que la de inscribirlos juntos, porque todo dependerá de la situación particular.
Lo primero que debemos hacer es considerar como es la relación entre hermanos hasta el momento. Si ambos se la pasan discutiendo, peleando; si notamos mucha rivalidad, celos o, incluso, dependencia, probablemente lo mejor sea anotarlos en clases distintas. Así, evitaremos la competencia dentro del ámbito escolar (por las notas, por los compañeros, por la atención de la maestra, entre otros)
Si, por el contrario, ambos hermanos viven cotidianamente de forma armónica, si respetan y defienden al otro, si son capaces de diferenciarse y tener sus preferencias y amistades, si el estar juntos no les genera ninguna limitación sino que los incentiva más, el que estén juntos puede ser una buena alternativa.
En conclusión, para tomar todas estas decisiones, podemos comenzar por aquello que percibimos y observamos en nuestros hijos y luego conversar y consultar con aquellos profesionales que nos y los rodean cotidianamente, como médicos y maestros.
Se acerca el momento de inscribir a los niños en alguna institución educativa y comienzan las dudas al respecto. ¿Deberíamos inscribirlos juntos o en clases o colegios diferentes?
Veamos un poco este tema. Primero debo decir que no existe una regla única, que se aplique a todos los gemelos del mundo. Debemos considerar cada caso en particular y, según eso, tomar una decisión.
*Guardería y jardín de infantes: el ingresar a la escuela, al jardín de infantes,
genera una gran ansiedad en cualquier niño. El niño debe desprenderse, al menos unas horas diarias, de todo lo conocido y lo que le genera seguridad: su hogar, sus padres, su habitación, sus juguetes. Para los gemelos, esta ansiedad puede incrementarse mucho, ya que, además de separarse de todo lo mencionado anteriormente, tendrían que separarse de aquella persona con la que han convivido desde su propia gestación. Ya hemos mencionado que el vínculo que se genera es muy especial, y si a esto le agregamos que los niños van compartiendo experiencias, descubriendo etapas, pasando los procesos típicos del desarrollo juntos, la comprensión de esta relación se hace más clara.Por lo tanto, para esta etapa, sugerimos que ambos continúen juntos y que los cambios puedan realizarse de forma paulatina.
*Escuela primaria: otra decisión importante. He escuchado en numerosas ocasiones que se recomienda inscribir a los hermanos en dos clases diferentes e, incluso, en dos escuelas diferentes.
Esta decisión puede ser la mejor, al igual que la de inscribirlos juntos, porque todo dependerá de la situación particular.
Lo primero que debemos hacer es considerar como es la relación entre hermanos hasta el momento. Si ambos se la pasan discutiendo, peleando; si notamos mucha rivalidad, celos o, incluso, dependencia, probablemente lo mejor sea anotarlos en clases distintas. Así, evitaremos la competencia dentro del ámbito escolar (por las notas, por los compañeros, por la atención de la maestra, entre otros)
Si, por el contrario, ambos hermanos viven cotidianamente de forma armónica, si respetan y defienden al otro, si son capaces de diferenciarse y tener sus preferencias y amistades, si el estar juntos no les genera ninguna limitación sino que los incentiva más, el que estén juntos puede ser una buena alternativa.
En conclusión, para tomar todas estas decisiones, podemos comenzar por aquello que percibimos y observamos en nuestros hijos y luego conversar y consultar con aquellos profesionales que nos y los rodean cotidianamente, como médicos y maestros.
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