Insomnio causado por hábitos no deseados
de 0 a 5, Sueño, pesadillas y terrores nocturnos, Cambiar hábitos
En el caso del insomnio causado
por hábitos no deseados, el
cual representa la
mayoría de los
casos de insomnio, debemos asumir nuestra responsabilidad en el tema y tomar acciones al respecto, aunque pueda resultarnos complicado. Nosotros, como padres, somos responsables de establecer pautas de conducta durante los primeros años de vida. Las pautas de sueño se incluyen dentro de las mismas ya que resultan fundamentales para una vida cotidiana saludable.
El ser muy permisivos, el ser incongruentes con los horarios (por ej: uno de los progenitores le indica que debe acostarse a las ocho y el otro le permite quedarse hasta las doce).
En este caso, la mejor opción conocida está basada en la reeducación de conductas…esto quiere decir...en una modificación directa de los hábitos. Existen algunos autores que han tratado el tema, creando consejos y métodos que sirvan como guía para los responsables adultos. Uno de los más conocidos es el método Ferber, el cual va detallando pasos y acciones que colaboren a un cambio en la modalidad de sueño del niño.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es lo que se conoce como “higiene del sueño”. La misma comprende todos aquellos aspectos que, aplicados a la vida cotidiana de la persona, pueden facilitar un buen dormir:
-mantener una dieta saludable (aquí incluimos dos aspectos: ingerir alimentos apropiados que prevengan el insomnio y evitar consumir cualquier producto que pueda ser estimulante),
-realizar ejercicio físico de forma regular
-intentar descansar en lugares donde la temperatura no sea extremadamente calurosa o extremadamente fría.
-realizar alguna técnica de relajación, la cual predispondrá al niño en un estado de tranquilidad y le facilitará conciliar el sueño.
-evitar realizar actividades que puedan excitarlo antes de acostarse (por ej: utilizar la computadora, jugar a los videojuegos, ver mucha televisión)
Sin embargo, aquí no se agotan los recursos. Existen detalles pequeños, que trataremos en otro artículo, que también pueden colaborar de forma efectiva para combatir o prevenir el insomnio.
Nuestro hijo nunca ha dormido bien y, desde el día de su nacimiento, ha manifestado dificultades para dormir tranquilo. ¿Qué nos indica esto? ¿Podemos hacer algo al respecto?
En el caso del insomnio causado
por hábitos no deseados, el
cual representa la
mayoría de los casos de insomnio, debemos asumir nuestra responsabilidad en el tema y tomar acciones al respecto, aunque pueda resultarnos complicado. Nosotros, como padres, somos responsables de establecer pautas de conducta durante los primeros años de vida. Las pautas de sueño se incluyen dentro de las mismas ya que resultan fundamentales para una vida cotidiana saludable.
El ser muy permisivos, el ser incongruentes con los horarios (por ej: uno de los progenitores le indica que debe acostarse a las ocho y el otro le permite quedarse hasta las doce).
En este caso, la mejor opción conocida está basada en la reeducación de conductas…esto quiere decir...en una modificación directa de los hábitos. Existen algunos autores que han tratado el tema, creando consejos y métodos que sirvan como guía para los responsables adultos. Uno de los más conocidos es el método Ferber, el cual va detallando pasos y acciones que colaboren a un cambio en la modalidad de sueño del niño.
Otro aspecto importante a tener en cuenta es lo que se conoce como “higiene del sueño”. La misma comprende todos aquellos aspectos que, aplicados a la vida cotidiana de la persona, pueden facilitar un buen dormir:
-mantener una dieta saludable (aquí incluimos dos aspectos: ingerir alimentos apropiados que prevengan el insomnio y evitar consumir cualquier producto que pueda ser estimulante),
-realizar ejercicio físico de forma regular
-intentar descansar en lugares donde la temperatura no sea extremadamente calurosa o extremadamente fría.
-realizar alguna técnica de relajación, la cual predispondrá al niño en un estado de tranquilidad y le facilitará conciliar el sueño.
-evitar realizar actividades que puedan excitarlo antes de acostarse (por ej: utilizar la computadora, jugar a los videojuegos, ver mucha televisión)
Sin embargo, aquí no se agotan los recursos. Existen detalles pequeños, que trataremos en otro artículo, que también pueden colaborar de forma efectiva para combatir o prevenir el insomnio.
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