Límites consistentes: una buena forma de educar
Todas las edades, Límites, Psicología
Frases como estas y similares son
frecuentemente escuchadas entre
padres de
hijos pequeños o adolescentes
e, incluso, entre educadores.
La puesta de límites y sus efectos se han convertido en algunos de los temas más controvertidos en cuanto a educación y crianza; con sus adeptos y
sus disidentes.
Voy a comenzar diciendo que, en mi opinión personal, los límites bien colocadoss, de una forma clara, sencilla, en el momento y por la razón adecuada, son completamente saludables para el desarrollo y la madurez de nuestros hijos y, por ende, para nuestra relación con ellos.
“Mi hijo no me hace caso. Le ruego, le grito, le pongo penitencias y nada parece tener efecto.” "Los límites solo anulan la libertad personal, y yo prefiero que mi hijo crezca libremente"
Frases como estas y similares son
frecuentemente escuchadas entre
padres de
hijos pequeños o adolescentes e, incluso, entre educadores.
La puesta de límites y sus efectos se han convertido en algunos de los temas más controvertidos en cuanto a educación y crianza; con sus adeptos y
sus disidentes.
Voy a comenzar diciendo que, en mi opinión personal, los límites bien colocadoss, de una forma clara, sencilla, en el momento y por la razón adecuada, son completamente saludables para el desarrollo y la madurez de nuestros hijos y, por ende, para nuestra relación con ellos.
Bajo este concepto, descarto cualquier extremo que pueda aplicarse al tema límites: la permisividad absoluta y la aplicación obsesiva, desmesurada e incoherente de los mismos.
Algunas consideraciones importantes:
*Lo primero es tener en claro nuestros propias convicciones y transmitirlos de esa forma a nuestros hijos. Por lo tanto, el punto de partida estará en nosotros mismos.
*Es fundamental no temer a los límites. Lejos de ser algo coartante de libertad o de traumar o paralizar a un niño, el límite bien colocado es lo que le da parámetros para manejarse en la vida. Es lo que le permite diferenciar entre lo bueno y lo malo, lo saludable y lo no saludable,
*Los límites tampoco no nos harán perder el amor de nuestros hijos. Puede ser difícil tolerar los enojos que los mismos provocan pero, en esos momentos, es necesario concentrarse en el objetivo final y en lo que buscamos no solo a corto plazo, sino también para su futuro.
Si somos capaces de ver esto así, el “sí” y el “no” podrán considerarse como un instrumento educativo más y dejarán de verse como una amenaza o debilidad.
Algunas consideraciones importantes:
*Lo primero es tener en claro nuestros propias convicciones y transmitirlos de esa forma a nuestros hijos. Por lo tanto, el punto de partida estará en nosotros mismos.
*Es fundamental no temer a los límites. Lejos de ser algo coartante de libertad o de traumar o paralizar a un niño, el límite bien colocado es lo que le da parámetros para manejarse en la vida. Es lo que le permite diferenciar entre lo bueno y lo malo, lo saludable y lo no saludable,
*Los límites tampoco no nos harán perder el amor de nuestros hijos. Puede ser difícil tolerar los enojos que los mismos provocan pero, en esos momentos, es necesario concentrarse en el objetivo final y en lo que buscamos no solo a corto plazo, sino también para su futuro.
Si somos capaces de ver esto así, el “sí” y el “no” podrán considerarse como un instrumento educativo más y dejarán de verse como una amenaza o debilidad.
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