Los niños como seres sexuales: hablar o no hablar del tema
Todas las edades, Sexualidad, Psicología
El niño utiliza su sexualidad, no sólo como fuente de placer, sino que también como fuente de conocimiento. Es un medio para comprender el mundo, para divertirse, para relacionarse, para conocerse a sí mismo y conocer a los demás.
Ellos desconocen lo prohibido. Todo lo que hagamos, o que no hagamos, por lo tanto,
formará parte de su educación y de lo que internalizarán respecto al tema.
No hablar sobre el tema, engañar, ocultar, desvirtuar, también son formas de educar. Y esto hay que tenerlo muy en cuenta ya que, cuanto callemos y cuanto digamos permitirán a nuestro hijo contar con más o menos información en el momento de tomar decisiones respecto a su sexualidad.
Es bueno tener en cuenta que el hecho de que un niño no pregunte al respecto, no quiere decir, necesariamente, que no piensa en el tema, que no se cuestiona al respecto o que no le interesa saber. No estamos hablando de inducirlo a tener conversaciones profundas sobre el tema, sino de crear los espacios propicios para el diálogo y de ofrecer información cuando creamos que sea necesario y apropiado.
De cualquier forma, más allá de lo que se diga, es fundamental el modo. Si el niño percibe el tema sexual como un tema dificultoso, prohibido, problemático; internalizará este concepto y lo vivirá de esa manera. La base, entonces, será no inventar ni mentir, tampoco evadir las respuestas y responder lo necesario, siempre utilizando palabras adecuadas para la edad y proveyendo la información que creamos apropiada. Los niños presienten todo y, si se percatan que el tema "sexo" es un tema tabú o problemático en el hogar, lejos de dejarlo pasar, buscará información en otros ámbitos.
En resúmen, el poder ver a nuestros hijos como una persona íntegra, y a la sexualidad como uno de sus aspectos, amplio e integral, ayudará a que ellos mismos se vean de esta forma.
Los niños no nacen educados sobre el tema sexualidad. Por lo tanto, no podemos esperar que, por sí mismos, sepan cuáles son las conductas esperables o deseadas o saludables.
El niño utiliza su sexualidad, no sólo como fuente de placer, sino que también como fuente de conocimiento. Es un medio para comprender el mundo, para divertirse, para relacionarse, para conocerse a sí mismo y conocer a los demás.
Ellos desconocen lo prohibido. Todo lo que hagamos, o que no hagamos, por lo tanto,
formará parte de su educación y de lo que internalizarán respecto al tema.No hablar sobre el tema, engañar, ocultar, desvirtuar, también son formas de educar. Y esto hay que tenerlo muy en cuenta ya que, cuanto callemos y cuanto digamos permitirán a nuestro hijo contar con más o menos información en el momento de tomar decisiones respecto a su sexualidad.
Es bueno tener en cuenta que el hecho de que un niño no pregunte al respecto, no quiere decir, necesariamente, que no piensa en el tema, que no se cuestiona al respecto o que no le interesa saber. No estamos hablando de inducirlo a tener conversaciones profundas sobre el tema, sino de crear los espacios propicios para el diálogo y de ofrecer información cuando creamos que sea necesario y apropiado.
De cualquier forma, más allá de lo que se diga, es fundamental el modo. Si el niño percibe el tema sexual como un tema dificultoso, prohibido, problemático; internalizará este concepto y lo vivirá de esa manera. La base, entonces, será no inventar ni mentir, tampoco evadir las respuestas y responder lo necesario, siempre utilizando palabras adecuadas para la edad y proveyendo la información que creamos apropiada. Los niños presienten todo y, si se percatan que el tema "sexo" es un tema tabú o problemático en el hogar, lejos de dejarlo pasar, buscará información en otros ámbitos.
En resúmen, el poder ver a nuestros hijos como una persona íntegra, y a la sexualidad como uno de sus aspectos, amplio e integral, ayudará a que ellos mismos se vean de esta forma.
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