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Dispraxia: ¿qué es?
Todas las edades, Enfermedad
Se trata de una dificultad o incapacidad a la hora de terminar movimientos que exigen
cierta coordinación, por ejemplo algunas personas tienen dificultades a la hora de atarse los cordones, abotonarse el abrigo, cortar la carne, otras no son capaces de ordenar tacos de madera de diferente color, etc.
Existe en diversos grados, desde las más leves hasta las más graves.
La dispraxia no tiene relación alguna con la capacidad intelectual del niño.
Usualmente es detectada en la etapa pre-escolar, en el campo neurológico y, sobre todo, en el campo motor; ya que es en esta época cuando algunas aptitudes motoras deberían ser más coordinadas y, también, es cuando pueden compararse con las del resto de los niños, ya que el jardín lo permite.
Si se realiza el diagnóstico precoz, los síntomas serán minimizados y, por lo tanto, la adaptación del niño mejorará.
Lo primero y fundamental es, por supuesto, consultar a un especialista.
Desde pequeños, los niños con dispraxia deben aprender estrategias alternativas para poder enfrentar aquellas dificultades que se les van presentando. Por eso, es necesario enseñarles algunas cuestiones simples de la vida cotidiana
También es bueno trabajar con ellos el tema de la autoestima, ya que muchas veces se sienten ridiculizados en público o ponen tanto foco en este aspecto de su vida, que se les hace difícil poder ver todas las otras capacidades y aptitudes que poseen. A este último punto debe apuntar el tratamiento psicológico.
Un buen incentivo es que participen de alguna actividad artística, como pueden ser: realizar manualidades, pintar, tocar algún instrumento, etc. Las mismas suelen ser momentos recreativos para los niños y, al mismo tiempo, requieren de la utilización de la motilidad gruesa y fina. Por lo tanto, estará participando de una modalidad de rehabilitación, sin que esta tenga la connotación de tal.
Si la dispraxia afecta al área del habla, el tipo de tratamiento se denomina “logopédico” ya que, a través de ejercicios con la lengua, la mandíbula, las mejillas, se busca mejorar la habilidad en cuestión.
En conclusión, para el niño que posee dispraxia, es fundamental que cuente no solo con contención familiar, sino también con un diagnóstico precoz, un tratamiento adecuado y un asesoramiento psicológico que lo ayude a controlar y conducir sus emociones de forma positiva. Todo esto será de gran ayuda y permitirá un importante progreso en eñ desarrollo y las capacidades de la persona.
También es conocida como “síndrome del niño torpe” ya que quienes la sufren tienen dificultades para concretar movimientos. ¿Qué sabemos de esta dificultad que afecta casi a un 14% de la población?
Se trata de una dificultad o incapacidad a la hora de terminar movimientos que exigen
cierta coordinación, por ejemplo algunas personas tienen dificultades a la hora de atarse los cordones, abotonarse el abrigo, cortar la carne, otras no son capaces de ordenar tacos de madera de diferente color, etc.Existe en diversos grados, desde las más leves hasta las más graves.
La dispraxia no tiene relación alguna con la capacidad intelectual del niño.
Usualmente es detectada en la etapa pre-escolar, en el campo neurológico y, sobre todo, en el campo motor; ya que es en esta época cuando algunas aptitudes motoras deberían ser más coordinadas y, también, es cuando pueden compararse con las del resto de los niños, ya que el jardín lo permite.
Si se realiza el diagnóstico precoz, los síntomas serán minimizados y, por lo tanto, la adaptación del niño mejorará.
Lo primero y fundamental es, por supuesto, consultar a un especialista.
Desde pequeños, los niños con dispraxia deben aprender estrategias alternativas para poder enfrentar aquellas dificultades que se les van presentando. Por eso, es necesario enseñarles algunas cuestiones simples de la vida cotidiana
También es bueno trabajar con ellos el tema de la autoestima, ya que muchas veces se sienten ridiculizados en público o ponen tanto foco en este aspecto de su vida, que se les hace difícil poder ver todas las otras capacidades y aptitudes que poseen. A este último punto debe apuntar el tratamiento psicológico.
Un buen incentivo es que participen de alguna actividad artística, como pueden ser: realizar manualidades, pintar, tocar algún instrumento, etc. Las mismas suelen ser momentos recreativos para los niños y, al mismo tiempo, requieren de la utilización de la motilidad gruesa y fina. Por lo tanto, estará participando de una modalidad de rehabilitación, sin que esta tenga la connotación de tal.
Si la dispraxia afecta al área del habla, el tipo de tratamiento se denomina “logopédico” ya que, a través de ejercicios con la lengua, la mandíbula, las mejillas, se busca mejorar la habilidad en cuestión.
En conclusión, para el niño que posee dispraxia, es fundamental que cuente no solo con contención familiar, sino también con un diagnóstico precoz, un tratamiento adecuado y un asesoramiento psicológico que lo ayude a controlar y conducir sus emociones de forma positiva. Todo esto será de gran ayuda y permitirá un importante progreso en eñ desarrollo y las capacidades de la persona.
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El 4 junio 2010 a las 21:35 #
hola que tal. estoy sumamente interesada con este tema, lo que yo quisiera saber, si es que hay algun tipo de test casero o algo asi, que me pudiera ayudar para detectar la dispraxia, mas que nada porque mi hijo de 4 años, le cuesta mucho decir ciertas palabras, por ejemplo cuando una palabra empieza con la letra c ej: cuando, el dice puando, y cuando empieza con y ej: yo el dice fo..y tambien tiene como una frustracion para terminar de realizar acciones sencillas. yo entiendo que puede ser propio de la edad, pero quisiera saber que tengo que tener en cuenta o en que me tengo que fijar para realizar una consulta al especialista. muchisimas gracias
El 4 junio 2010 a las 22:37 #
muy interesante el contenido e este enforme.son tantas las cosas q una como madre tiene q tener en cuenta q estos informes refrescan y reviven otros.gracias