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Cómo educar a niñas y niños en igualdad
Al momento del nacimiento, no existe distinción entre niños y niñas más que aquella dada por el género sexual. El desarrollo de la identidad sexual se irá formando a través de los años.
La educación recibida y las relaciones
establecidas son determinantes en estos
procesos.Ahora bien, criar a nuestros hijos en la igualdad, no implica negarles su condición sexual. Por el contrario, implica permitirles asumir su identidad sexual aprendiendo a respetar a los demás como a sí mismo, sin discriminaciones ni prejuicios para con personas del otro sexo.
Sin embargo, suele suceder que, habiendo decidido este tipo de crianza para nuestro hijo, nos vamos topando, de forma evidente o no tanto, con muchas creencias populares, hábitos, actitudes que han rondado desde hace generaciones, creando estereotipos rígidos de los roles a asumir. Y estos pueden estar presente en cuestiones tan básicas y cotidianas como los juguetes y los colores. Veamos algunos ejemplos. Suele ser mal visto que una niña quiera jugar con juguetes de construcción o con una pelota de fútbol, o que un niño desee jugar con una muñeca ya que, en ambos casos, se considera que esos juguetes están diseñados para el sexo opuesto.
Lo mismo sucede con aspectos tan básicos como los colores. Rosa y amarillo para las niñas, celeste y verde para los niños.
Sin embargo, cuando pensamos en los roles que exige la sociedad actual, nos encontramos con una rigidez menor que no solo tolera, sino que exige, una flexibilidad mayor en los roles. Se espera de una mujer que, además de criar a los hijos y realizar las tareas del hogar, trabaje, conduzca, etc; y del hombre, que, además de trabajar, ayude con los hijos, los bañe, cocine y limpie. Pues entonces, ¿por qué debería de ser inapropiado que una niña tenga una herramienta de juguete en sus manos o que un niño escoja jugar a la casita en el kindergarden?
¿Qué cosas podemos hacer nosotros, en el día a día, que colaboren con aquello en lo que creemos?
Pues, estar atento a estos detalles es un buen comienzo.
Lo primero es darle al niño lo que le gusta, no lo que correspondería según su género sexual.
También debemos ser críticos con aquellas actitudes discriminatorias o desvalorizantes hacia cualquiera de los sexos, reflexionando y explicando a nuestro hijo lo que pensamos al respecto.
Una buena forma de fomentar la igualdad es dar tareas en conjunto a nuestros hijos, suponiendo que sean hombre y mujer, pidiéndoles que las realicen entre los dos.
Existen otros aspectos relativos a la vida cotidiana donde suelen presentarse estereotipos poco flexibles: la elección de actividades extraescolares, los modelos presentados por los medios de comunicación, los prejuicios relativos a la elección de actividades, deportes y carreras, y muchos otros más.
Próximamente continuaremos con este tema.

crianza plena.
espacio lo requiere así. En oportunidades, esto sucede por algunos años hasta que la familia puede adquirir o rentar una propiedad más grande y, por lo tanto, cada miembro pasa a tener su propia habitación. Sin embargo, mientras tanto, los conflictos derivados de la convivencia y del desarrollo de la personalidad, traen aparejados una serie de complicaciones, riñas y situaciones de tensión que pueden alterar el ritmo familiar y angustiar a los padres y a los mismos niños.
cierta coordinación, por ejemplo algunas personas tienen dificultades a la hora de atarse los cordones, abotonarse el abrigo, cortar la carne, otras no son capaces de ordenar tacos de madera de diferente color, etc.
estas dificultades para continuar avanzando en su aprendizaje.
educadores decir, en referencia a algún niño o adolescente, expresiones como: “es tan responsable”, “es irresponsable y no cambia nunca”, “yo deseo que sea responsable”, “aquí fomentamos su responsabilidad”. Pues bien, hay en un punto en que parece que todos acordamos: en que buscamos y queremos inculcar la responsabilidad como un valor personal.
culpas 
se maneje la situación una vez revelado el hecho, el grado de contención y otros factores. Sin embargo, podemos enumerar una serie de efectos que
ausencia de abuso. Como hemos explicado anteriormente, el abuso no siempre se expresa a través del contacto, por lo que puede no haber modificaciones de esta índole. Cuando un niño confiesa ser abusado, rara es la ocasión en que miente, ya que su relato se cae rápidamente por falta de veracidad y fundamentos.